1/12/15

Nuestra lista memorable. ¿Me ayudáis a concluirla?

 Nuestra lista memorable
Nuestra lista memorable.  Hoy la cosa va de listas, de esas enumeraciones, inventarios o repertorios que encierran, condensados en pocas lineas, anhelos por alcanzar, objetivos por cumplir, momentos para recordar... Pero como listas hay muchas, electorales, de cremallera, rosas, negras, grises, de comprobación, de contacto, de palabras, etc. En Md40 (Mujer después de los 40) vamos a hacer la nuestra con cosas memorables, esos pequeños rincones de felicidad a los que todos tenemos derecho y que a veces somos incapaces de ver. ¿Me ayudáis a concluirla? ¿Qué os hace felices y vale la pena no olvidar?


Listas de tareas.

El ser humano tiene una inclinación innata a clasificar, etiquetar, ordenar… Por lo que podríamos decir que el hecho de hacer una lista, es uno de los gestos más universales que podríamos encontrar. Ahora bien, daremos con miles de versiones y temáticas, desde un ranking de las famosas más guapas o las cosas que hacen las personas felices antes de irse a dormir, hasta las películas que no soporto, las mayores revoluciones de la historia, las películas más románticas o las listas negras. Ejemplos todos ellos, sacados de una simple búsqueda en Google, si no hay que ir muy lejos porque si acudís a muchos medios digitales, éstos tienen sus propios espacios en los que los usuarios pueden confeccionar y subir sus listas. Y es que no hay nada como estructurar el caos en el que vivimos con estas listas de tareas o curiosidades. Serán un buen antídoto ante la procrastinación, pero también pueden convertirse en bellos recordatorios de cosas que deberíamos tener muy presentes. Si no somos muy dados a ellas y queremos seguir unos consejillos, lo primero que nos puede ayudar es dividir lo que tenemos que hacer o nos preocupa en pequeños pasos, que nos permitirán ordenar nuestra mente. Y ya que hemos puesto las cartas sobre la mesa, ahora debemos priorizar, sabiendo que hay que distinguir entre lo urgente y lo importante, para no dejarnos nada en el tintero. Si a todo esto añadimos unas altas dosis de planificación y sentido común para no marcarnos imposibles, habremos confeccionado una buena lista de tareas, porque nuestro tiempo es finito y tenemos que aprovecharlo.


Nuestra lista memorable.

Como de costumbre, el autobús se detiene en la parada y yo desciendo remolona por las escaleras. Nada más salir al exterior noto la humedad de la noche y el aire frío golpea mi rostro. Me abrocho bien el chaquetón, me ajusto el pañuelo para que no quede ningún pequeño espacio por el que la gélida brisa pueda colarse y comienzo a caminar.

El dolor de cabeza es insoportable, y el frío no hace sino aumentar el malestar que siento. Respiro hondo y continuo caminando, pero el nudo que tengo en la garganta cada vez es mayor. Como si de una mano firme se tratase que aprieta mi cuello y estrangula las pocas esperanzas que aún conservo intactas. Todos me dicen que me lo tome con calma, que mantenga cierta distancia, que las cosas se arreglarán, o como versa ese viejo dicho: "Que no hay mal que cien años dure". Sí puede ser, más en mi situación actual, casi que me quedo con la segunda parte del refrán, esa que nos recuerda que, "ni cuerpo que lo resista". Y el mio ya está extenuado, rendido y vacío. Pues cuando ya pensaba que las cosas no podían ir peor, la terca realidad me ha demostrado que aún pueden ponerse más feas. Realmente no me ayudo en nada con semejantes conclusiones y este aluvión de pensamientos negativos, pero es que de un tiempo a esta parte, parezco respirar hiel en lugar de oxigeno. La inercia que me lleva al borde de la angustia es muy fuerte.

¡Ya estoy otra vez! Mis ojos vuelven a claudicar y esa lágrima tonta que me lleva rondando todo el día, asoma de nuevo. Aprieto los dientes, retuerzo mis labios pero la batalla está perdida. Se escapa, corre, desciende por mi mejilla y a su paso encuentra otras muchas más que ya sin contención asolan mi rostro. Noto como los sollozos aumentan y mi respiración se acelera. Toso, busco un pañuelo en bolso. Sí ese agujero negro en él que cuando busco algo que necesito con urgencia nunca encuentro nada, y cuando ya lo he dado por perdido aparece sin más. ¡Nada, ni la logística parece querer darme tregua hoy!

Un pensamiento atraviesa la densa cortina de lágrimas que me envuelve. ¡No puedo llegar así a casa! ¡Tengo que tranquilizarme! Me detengo y con el sufrido pañuelo que protege mi cuello presiono con suavidad mis ojos. Respiro, respiro, vuelvo a respirar. Agradezco la soledad que me brinda la calle desierta, arropándome de miradas indiscretas, y cierro los ojos. ¡Uno, dos, tres! Retomo el camino, con más pena que gloria, nunca mejor dicho. Y aunque no puedo decir que me encuentre bien, en cierto sentido esa química tan especial que tienen las lágrimas que arrancan emociones tan fuertes como la desesperación parece haber actuado como un analgésico natural. Entre otras cosas porque ya no tengo fuerzas para penar y ellos se merecen otra cosa. 

Nuestra lista memorable

Entre respiraciones forzadas, lágrimas, espasmos y otros procesos corporales varios, por llamarlos de alguna manera llego hasta la puerta de mi casa. Giro la llave y enseguida escucho unos pasos que corriendo se aproximan a la puerta. Abro la puerta y su carita coronada por la mayor de las sonrisas, me recibe. 

—  ¡Mami, mami!—   Se acerca a mí y literalmente se cuelga de mi cuello. Besa mis mejillas y su calor me reconforta. Sin dejar que me quite ni la chaqueta, me lleva al salón para enseñarme su última construcción. Me cuenta lo que ha hecho en el cole y a regañadientes consigo que me diga cómo le ha ido en el examen, curiosamente esa parte es la única que parece haber olvidado de toda su jornada escolar. Hablamos, reímos y vemos juntas su serie favorita. La bruma comienza a disiparse, y sí es cierto que la presión en la garganta no ha desaparecido, pero en este momento hasta eso parece menos importante. Nos cobijamos las dos debajo de la manta y con su manita toma la mía. Sí la felicidad está tejida de pequeños momentos impresionantes, luminosos y auténticos, sin duda éste es uno de ellos. Reniego de mi mala cabeza y trato de fijar en mi memoria este instante. Para ello qué mejor que recurrir a algo que me ha funcionado muy bien desde que era muy niña...

Así esa misma noche, cuando en la casa ya reina el silencio absoluto, saco mi libreta del cajón de la mesilla, en la que recojo mil y una listas. Rescato del lateral mi bolígrafo azul de cristalitos, un regalo de una persona muy querida en mi vida. Busco la última página escrita. Y comienzo a escribir un nuevo inventario:

Título: "Mi lista memorable" 

Objetivo: Recordar lo que realmente es importante y últimamente he olvidado demasiadas veces. Y es que...

1. La huella de una sonrisa es mucho más honda que la de una palabra mal dicha.

2. Tengo mucho, mucho que celebrar. Y mucho, mucho que agradecer.

3. Conservar esos pequeños grandes momentos que se escriben día a día en nuestros corazones (Sonatina).

4. De vez en cuando, aislarnos de todo y de todos, incluso de los que se molestarán por que lo hagamos y mimarnos como merecemos; como un largo paseo por la playa con el sol calentando nuestro rostro (Sandra).

5. Porque nuestro tiempo es "ahora", dejemos de hipotecarlo todo pensando en el mañana y disfrutemos de cada momento (Paola).

6. Un café y una tostada con buena compañía, porque el roce hace el cariño ¿no? (Mª Salud).

7. Un segundo es tan solo un instante... que puede darte la felicidad. ¡Aprovéchalo! (Margarita).

8. Pase lo que pase en tu día a día, cuando éste acabe, sonríe y da gracias por todo lo bueno que has obtenido. A la mañana siguiente, lo malo... será menos intimidante (Margarita).

9. Reza el dicho que "en la puerta del hospital cada uno siente su mal", y es que olvidamos con frecuencia que casi siempre hay alguien que tiene un mal mayor al nuestro, si uniéramos lágrimas formaríamos un mar. ¡Imaginaos lo que conseguiríamos uniendo nuestras sonrisas! (Marian) 

10. "Todo camino empieza por un primer paso", así que... ¡Adelante! (Emma).

11. ...

Hasta aquí este mini-relato, que me gustaría concluir con vosotros. ¿Me ayudáis a completar nuestra lista memorable? Necesitamos incluir todas esas cosas que deberíamos celebrar cada día, y que desgraciadamente olvidamos con demasiada frecuencia. ¡Animaos!


Mujer después de los 40

14 comentarios:

  1. Cada pequeno momento agradable de nuestras vidas
    Saluos Cris!

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  2. Los largos paseos por la playa... me llenan de energía. Besos Sandra

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  3. Hai ragione Cris, ci sono tante piccole cose per dovremmo essere felici ogni giorno, ma troppo spesso ce ne dimentichiamo... bisognerebbe godere di ogni momento della ns vita! bellissimo post, come sempre!
    Kisses, Paola.

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    1. Sabias palabras Paola, hay que aprovechar el momento. Un abrazo :D

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  4. ¡Maravillosa entrada Cristina! Me ha encantado, y tu forma de relatar... es sublime. ¿Una frase que añadir? Uf, escoge tú cual prefieres... "Un segundo es tan solo un instante... que puede darte la felicidad. Aprovechalo". O esta otra que personalmente practico a diario "Pase lo que pase en tu día a día, cuando éste acabe, sonríe y da gracias por todo lo bueno que has obtenido. A la mañana siguiente, lo malo... será menos intimidante"
    Muchísimos besos preciosa.

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    1. Pues las dos, ¡cómo se nota ese alma de escritora, eh! Un abrazo guapa :D

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  5. Respuestas
    1. Eso ni dudarlo, esperando estoy nuestro próximo desayuno. Un abrazo :D

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  6. hay un dicho que dice en la puerta del hospital cada uno siente su mal, pero no olvidarnos que casi siempre hay alguien que tiene un mal mayor al nuestro, si unieramos lágrimas formariamos un mar.
    - marian-

    me encanta tu blog..prometo seguirte fielmente

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    1. Gracias Marian, no lo conocía y lo añado ahora mismo. Encantada de tenerte por aquí :D

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  7. Hola! Buenísima iniciativa Cristina! Acabo de ver una que me ha gustado, a ver qué te parece... "Todo camino empieza por un primer paso". Ahí te lo dejo ;) Un beso

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    1. Me encanta Emma, y sis te digo la verdad me recuerda al primer post que escribí en el blog. ¡Vaya recuerdos! Un abrazo :D

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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