10/8/15

Los ladrones de nuestro tiempo...

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Los ladrones de nuestro tiempo pueden ser muchos, la misma rutina, la ausencia de ella, el caos, la mala gestión, la procastinación, nuestros malos hábitos, etc. Y para hacerles frente regresa a Md40 "Taller Práctico" para ayudarnos a poner fin a esta perdida de tiempo, un bien muy valioso que es imposible atesorar y del que no deberíamos desaprovechar ni un segundo. Porque siendo sinceros, muchas veces... Nos cuesta reconocer las cosas aún sabiendo que éstas no son como nosotros las vemos. Nos cuesta dejar caer el telón porque eso supondría exponernos a la luz, a la verdad. Llegados a ese punto, deberíamos preguntarnos, ¿y si hemos dejado de luchar contra nuestra oscuridad, aliándonos con ella en el mismo bando? ¿Y si nosotros mismos somos los ladrones de nuestro tiempo?

Los ladrones de nuestro tiempo...

Montones de papeles repartidos por la mesa, decisiones retrasadas, actividades pospuestas y una sensación de ansiedad por esas tareas pendientes que no vemos la hora de concluir. ¿Os suena a alguno? Y si a eso le añadimos que el malestar, stress o incluso el dolor que nos generan esas situaciones nos lleva a sustituirlas por otras más cómodas, más fáciles o más agradables. ¿Os continua sin sonar? Mucho me temo que más de uno se estará identificando en este perfil y es que hablamos de... procastinar

Un mal muy propio de nuestros días, un trastorno que se convierte en un ladrón del tiempo para muchas personas que auto-justifican su comportamiento en un círculo vicioso en el que se refugian en tareas que nada tienen que ver con su desempeño con tal de no afrontar el mismo. El teléfono, Internet, hojear un libro, sumergirse en multitud de actividades y proyectos de forma casi compulsiva... Todo con tal de dar esquinazo a la tozuda realidad y a las decisiones que hay que tomar. Y muchos diréis, pero ¿quién no ha remoloneado o retrasado alguna vez el afrontar o realizar una tarea? Está bien, procastinadores eventuales haberlos hailos como las meigas, pero yo me refiero a aquellos que convierten esa actitud en una forma de vida, en una evasión continua como defensa ante su día a día.

El gran problema de todo esto es que las cosas no se solucionan por sí solas, y siendo sinceros con nosotros mismos nunca nos veremos preparados para acometer las tareas que postergamos, porque en realidad no queremos hacerlas. Los procrastinadores son... Aquel estudiante que siempre concluye los trabajos in extrimis o incluso fuera de plazo, el que nunca recuerda la renovación del carnet y se le acaba pasando la fecha, el que retrasa pedir la cita del médico, el que espera hasta el último momento para realizar los trámites, o incluso aquel que se rodea de tantas y tantas cosas por hacer que realmente no acaba concluyendo ninguna de ellas. Así nosotros mismos nos convertimos en ladrones de nuestro tiempo.

Vamos a analizar con más detalle este tipo de conductas y a dar unas breves pautas para romper esta inercia malsana.


Yo procrastino, tú procrastinas, el procrastina... ¿Todos lo hacemos?

No es la primera vez que escucho aquello de que  un deseo reprimido puede hacernos actuar en la dirección opuesta al mismo. Ese algo que nos perturba nos empuja en la dirección contraria hacia la que queremos ir en realidad. Tenemos que meditar muy bien si este es nuestro caso porque de serlo, nuestros mecanismos de defensa están sacrificando nuestra felicidad ante una promesa vacía. Somos libres de elegir, pero a veces esa libertad nos traiciona y pasamos la vida soñando con el futuro y con lo que vendrá, pero no hacemos nada por alcanzarlo. Bueno nada no, sí aquello que nos es más agradable, más fácil. Es decir, procrastinamos.

¡Ojo procrastinadores! Porque podemos hacerlo con actividades cotidianas, pero también con otras fundamentales para nosotros, lo que se ha dado en llamar el "síndrome de la felicidad aplazada". Vivimos en diferido todo lo que nos pasa sustituyendo las cosas importantes de nuestra vida por otras irrelevantes mientras esperamos que todo se solucione solo y nos quejamos de nuestra mala suerte.

¿Soy un procrastinador? Pues si tiendes a vivir más en tu propia nube que en la realidad, si piensas que no eres capaz de cumplir con lo que se te exige, si te da miedo fracasar y prefieres retrasar ese momento o incluso moverte solo en terrenos seguros y abonados, si no te pones en marcha hasta que no es absolutamente necesario, si eres catastrofista por naturaleza, te marcas metas poco realistas, te sientes sobrepasado, perdido, para ti trabajo y stress son casi un sinónimo, o te muestras indeciso o bloqueado al abordar una tarea que te es desconocida, tienes bastantes punto a tú favor o deberíamos decir en tú contra para ser un procrastinador.

En los dos primeros casos, por lo general hablamos de evasión y de una baja autoestima. Pero en el tercero más bien solo despertamos cuando estamos con el agua al cuello. Cómo veis perfiles, situaciones y tipos de procrastinación hay muchos, pero lo que debemos señalar es que la persona que procrastina no evita realizar una actividad para no hacer nada, al revés son personas muy activas y resolutivas que sustituyen lo que deben hacer por otras tareas, haciendo de este arte una forma de vida que condiciona su comportamiento. Desaprender lo aprendido es duro y si hablamos de un procrastinador crónico aún lo es más. Por todo ello es mejor no abordar el problema de golpe, sino hacerlo poco a poco para evitar que nuestros ladrones del tiempo se activen dentro de nosotros. Para ello debemos analizarnos e intentar identificar dónde está nuestro límite, dónde queda ese punto de no retorno en el que nos bloqueamos, comenzamos a procrastinar, a acumular tareas pendientes y sufrimos por ello. Debemos entender que no hay porque acabar todo de golpe, pero tampoco retrasarlo sin plazo alguno, ya sea por apatía, aburrimiento, relajación o preocupación.

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¿Y qué podemos hacer?

Vamos con nuestro decálogo de buenas prácticas para acabar con la procrastinación

 Debemos retomar las riendas, autorregularnos y organizar mejor nuestro tiempo. Para ello qué mejor que diferenciar de una vez lo importante de lo urgente, establecer una cronología de ejecución de tareas y fijarnos en los plazos de finalización que cada una de ellas requiere.

Darnos cuenta de que no somos la bella Penélope de la Odisea, para la que la espera se convirtió en una forma de vida, destejiendo de noche lo que había tejido de día mientras esperaba a su infiel esposo. No podemos tejer y destejer nuestra vida, cada cosa tiene su momento y no podremos evitar indefinidamente las cosas recluidos en una perpetua espera. Hay que decidir, hay que ejecutar y hay que dejar de perder el tiempo.

Defendernos sí, pero sin negar la realidad. El hombre desde que es hombre ha utilizado mecanismos de defensa para hacer frente a su día a día. Podemos optar por desplazar nuestras emociones, por negar la existencia del problema y de los aspectos que nos hacen daño, justificar nuestras acciones, o incluso proyectar nuestras faltas, carencias o nuestra visión del mundo al exterior. En todos esos casos de lo que se trata es de protegernos y ganar tiempo para enfrentarnos a lo que nos bloquea. Conductas de las que evitaremos abusar porque sino acabarán alterando nuestro equilibrio y afectándonos negativamente.


¡Dejar de sabotearnos! Pues, ¿cómo nos sentimos cada vez que dejamos algo a medias? Una pregunta fácil de responder, ¡mal! Abandonar los proyectos, parapetarnos detrás de excusas para retrasarlo todo... ¿No será que realmente lo que tenemos es miedo a fracasar, a no estar a la altura, a la decepción...? Lo más fácil para no enfrentarnos a esas situaciones es huir y abandonar, el problema viene del hecho de así también nos estamos negando el éxito. Recordad esa maravillosa frase de Henry Ford en la que sentenciaba:
"Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan", Henry Ford.

 ¡Adiós al bloqueo, al miedo y al resultado final! Si hay que pedir ayuda lo haremos, si hay invertir un poco de tiempo en planificar y organizar antes de actuar lo asumiremos, si debemos imponernos momentos de descanso en el que vaciarnos por dentro para dejar fuera el stress, la sobrecarga y las altas expectativas a raya, ¿a qué estáis esperando? Vuestras máximas serán...:

  • Descomponer en problema y abordarlo desde el enfoque más sencillo, 
  • darle a cada cosa el tiempo que requiera (nuestro concepto del mismo puede ser muy subjetivo, pero en realidad el tiempo no lo es), 
  • ser conscientes de nuestras limitaciones, lo que evitará que nos sobrecarguemos (tened en cuenta que alguna vez os tocará decir que NO), 
  • Los pies siempre en el suelo, dejémonos de fantasías y convivamos con la realidad. Trabajemos esas buenas ideas que nos rondan, pero de verdad con compromiso (las que no nos dé tiempo apuntémoslas, algún día podremos necesitar volver sobre ellas)


 ¡Acabemos con el llamado síndrome del estudiante! ¿Qué es eso de hacer las cosas únicamente cuando sus plazos están a punto de concluir? ¿Por qué trabajar siempre al borde del abismo? Daos cuenta que por muchas prorrogas que consigamos siempre estaremos igual porque el tiempo realmente no es el problema, somos nosotros mismos los que rubicamos la famosa Ley de Parkinson
"Cuanto más tiempo tienes para realizar una tarea, más tiempo tardas en completarla", Ley de Parkinson.

 Relacionado con el punto anterior habría que recordar que C. N. Parkinson ya nos avisaba en 1957, de que "el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine", lo que significa que somos nosotros mismos los que estiramos y deformamos los plazos. A esto habría que añadirle el que suframos un tendencia insana a trivializar nuestra agenda y dedicarle más tiempo a cosas que realmente no lo requieren y releguemos otras que sí lo precisan. 
En resumen, somos unos verdaderos artistas en el arte de perder el tiempo.

 Metiendo más el dedo en la llaga, hemos de reconocer que somos "hacedores compulsivos" como diría  el autor, Diego Quintana de la Uña. Primero hacer y luego pensar..., porque estamos tan sumergidos en una vida que nos exige ser y producir a tal velocidad que acabamos anteponiendo lo auxiliar a lo accesorio, lo accidental a lo permanente y desvirtuamos nuestras prioridades respecto a la familia, al ocio, a los amigos y a nosotros mismos. Y lo peor es que en la mayoría de los casos estamos recorriendo un camino en el que ni siquiera tenemos claro hacía donde queremos llegar, simplemente nos dejamos arrastrar por la inercia la exterior y la que generamos nosotros mismos.

 ¡Rompamos con el miedo al vacío y llenemos nuestra vida con lo que realmente importa! Olvidar lo importante nos lleva a una visión de nuestra realidad fabulada, nos confunde y nos hace creer que las cosas no pueden hacerse de otra manera. 

10º ¡Desterremos la visión del mundo que nos han impuesto y creemos la nuestra propia! No desechéis nada y no os limitéis, porque vivimos una gran representación, un modelo del mundo que ninguno de nosotros creó pero que hicimos nuestro bloqueando nuestra capacidad de percibir que sí hay alternativas, sí hay otra forma de hacer las cosas. Eso sí para eso hay desperezarse y actuar, díganos adiós a la pereza y a la procrastinación

Y ahora os pregunto de nuevo, ¿cuántos de vosotros os convertís cada día en ladrones de vuestro tiempo?

Mujer después de los 40

15 comentarios:

  1. Como siempre, me ha encantado tu artículo Cristina, pero el de hoy, especialmente. Es cierto que cada cual procastinamos de vez en cuanto, pero si supieses la pelea casi diaria que tengo con algunas personas a las que quiero mucho para que no sea una rutina... porque este mal les aqueja a ellos e intenta robarte la energía a tí, si estás activa. Así que ¡luchemos contra esos ladrones de tiempo! Y transformemos ese mal en vivir el momento y aprovechar cada segundo

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    1. Es cierto que si se convierte en un hábito puede ser muy dañino y estoy contigo en que acaba afectando a las personas que están a su alrededor. Un abrazo :D

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    1. Gracias guapa, voy a echarle un vistazo a tu última publicación que ayer no me dio tiempo :D

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  3. È sempre un piacere leggere i tuoi post Cris, tocchi argomenti sempre molto originali e interessanti!
    xo Paola
    Expressyourself
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  4. ¡Hola Cristina!

    Me ha gustado tu artículo porque yo como procastinadora nata me veo bastante reflejada en él, pro echo a faltar soluciones concretas para los que tenemos esta tendencia a dejarlo todo para el último momento.

    Quiero decir, que el problema está claro, lo que no lo está tanto es la solución.

    ¿Podrías hacer una entrada dedicada a eso?

    Gracias

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    1. Tomo nota para próximos "Taller Práctico", gracias por la propuesta Monica :D

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  5. Hola! Vengo de la iniciativa "¿Te sigo en...?"

    Me ha gustado un montón tu blog, así que ya estoy entre tus seguidores. He echado un vistazo generala tus entradas y me parecen interesantísimas. Además tienes un diseño que da gusto ver.

    Te espero en el mío,

    un abrazo fuerte.

    EVA.

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    1. Vengo de verlo y vaya si me quedo por allí. Un abrazo Eva.

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  6. Hola Cristina, como ya sabes, soy de la Iniciativa Te Sigo, y ya seguimos mutuamente nuestros blogs. Te quería comentar que desde que sigo esta iniciativa y he empezado a seguir varios blogs, estoy en el punto que me no me da opción para seguir a más, pues me dice que ya he alcanzado el número máximo de 300. Mirando en un foro de google, vi tu comentario que te sucedía lo mismo. Te quería preguntar si ya se te ha solucionado el problema, cómo, o si sigues igual. Yo es que ni veo el gadget de las personas que me siguen. Pensaba que ni podían hacerse seguidores del mío, pero he aumentado la cifra, pero no sé quienes son. Entre en el blog que entre no veo el gadget de seguidores. También he intentado hacerlo manual, pero es cuando me aparece lo de los 300. En el foro ponía que eliminara el gadget y lo volviera a poner, pero no ha dado resultado. Perdón por las molestias, pero es que lo he intentado todo y ya no sé qué hacer. ¡¡Gracias!!

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    1. Hola guapísima, en mi caso se arregló solo. Al final no tuve que hacer nada después de llevar meses con ello. Espero que en tu caso suceda tb algo así. Siento no poder ayudarte. Un abrazo.

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    2. ¡¡Muchísimas gracias, Cristina!! Ojalá se me solucione pronto. Un abrazo.

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  7. Cristina leí tu articulo, excelente ... debo admitir que hay mucho de ello en este momento en mi, pero también hay acciones que estoy poniendo en practica para sacudirme estas malas costumbres.. gracias...

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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