15/5/15

Miguel de Cervantes Saavedra, bien hallado. ¿O no?


¡Lo que se sabe sentir, se debe decir...! Esta es una frase de Miguel de Cervantes Saavedra que se ha convertido en el epitafio de lo vivido alrededor de la búsqueda de sus restos. ¿Es él? ¿No lo es? ¿Hay pruebas suficientes? ¿No las hay? Y es que su vida siempre estuvo envuelta en un halo de misterio, en realidad muchos de sus datos biográficos que damos por ciertos son simples conjeturas, cuando no perdemos su pista durante años. Sea como fuese es obligado recordar la biografía del más universal de los escritores españoles, un clásico contemporáneo que ha traspasado la literatura para formar parte de nuestra cultura, usos y pensamientos. Más en este 2015 en el que celebramos el "IV Centenario de la Segunda Parte del Quijote".

¡Vamos a descubrir a este personaje, os sorprenderá!


Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra...

Su hidalgo nos acompaña como símbolo de idealismo, y su escudero como el del saber popular y valor de la lealtad. Pero más allá de sus personajes, la vida del propio escritor parece la narración de una novela en sí, fascinante y misteriosa. Así que para empezar a adentrarnos en la historia de este grande con mayúsculas, qué mejor que dejarnos llevar por sus propias palabras, y por la breve autobiografía que Cervantes nos regala en el prólogo de las "Novelas Ejemplares":
"Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de La Mancha, y del que hizo el Viaje al Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra.Prólogo de las Novelas Ejemplares.

Mucho se ha discutido sobre la historia de Miguel de Cervantes, y más que se discutirá. Perdemos su pista durante años, y  a veces incluso se producen hechos inesperados sobre los que no se tiene explicación. Así y aunque no todo el mundo está de acuerdo, nuestro mayor literato, nació en Alcalá de Henares el 29 de septiembre de 1547. Hay que decir, no obstante, que durante mucho tiempo se debatió si su lugar de nacimiento fue Toledo, Madrid, Consuegra, Lucena, etc. Incluso hay discrepancia sobre su día de nacimiento, se da por hecho que fue el 29 porque coincide con la onomástica de su nombre, "San Miguel", algo muy común en su época. Pero irregularidades en su partida de nacimiento o el hecho de que cambiase su segundo apellido, Cortinas por el de Saavedra en 1590, no han hecho sino dificultar la clarificación de su origen.

De familia numerosa vivió en varias ciudades de España, su pista aparece y desaparece a lo largo de toda la geografía española. Su abuelo fue Don Juan de Cervantes, un corregidor de no muy buena fama que abandonaría a su familia para instalarse con su criada en Córdoba. El segundo de sus hijos, Rodrigo de Cervantes, sordo de nacimiento, casó con Leonor de Cortinas, padres de Miguel que sería el cuarto de siete hijos. Se les ubica en Valladolid dónde su padre cayó en manos de un prestamista, en Córdoba dónde Miguel asistió a los jesuitas, en Sevilla, en Madrid, etc. Todo ello con lagunas de tiempo de hasta 10 años, entre una y otra ubicación, en las que no se sabe prácticamente nada de la vida de los Cervantes.

Cervantes no tuvo una vida fácil y conoció la miseria y pobreza, que de forma intermitente le acompañaron a lo largo de toda su vida. Por poner un ejemplo de ello, su familia sufrió al menos dos emb
argos, uno en Valladolid dónde su padre acabó en la cárcel por impagos. Y otro en Sevilla en 1566, lo que les hizo dirigirse a Madrid. Salvo por periodos intermitentes, Cervantes siempre tuvo problemas económicos. En su época pocos escritores podían vivir sólo de su talento sino contaban con un protector y él no fue una excepción. A esto hay que añadir no pocos desencuentros con el erario público y sus idas y venidas a calabozos, juzgados, los avisos de embargo y las acusaciones de fraude o denuncias. Como la de su propia hija, lo que provocó un distanciamiento entre los dos hasta su muerte.

En 1568, un Cervantes joven de 21 años publicó unas composiciones en referencia a la muerte de Isabel de Valois, mujer de Felipe II. Tras estas publicaciones habrá que esperar más de quince años para que vuelva a publicar. En ese periodo de tiempo, a parte de su vida como soldado y de su boda, trabajó como comisario de abastos y recaudador de impuestos durante más de quince años. Tuvo que hacer frente a acusaciones de venta ilegal de trigo, y aunque el Consejo de Guerra al final le dio la razón y aceptó sus cuentas eso no le libró del escarnio y de las penurias que tuvo que pasar.

Su espada fue tan afilada como su pluma, lo que le metió en más duelo y contienda amorosa. De hecho tras uno de estos duelos fue condenado, pero afortunadamente dicha condena nunca se llegó a ejecutar. Y es que Cervantes fue un gran espadachín, lo que sobretodo en su juventud le granjeo problemas, se cree que debido a un duelo contra Antonio de Sigura, al que hirió, abandonó súbitamente España. Fue condenado a que se le cortase la mano derecha, y aunque se libró de ese castigo por su huida, tiene ironía que el destino le llevase a enrolarse como arcabucero en la flota de Felipe II, y a combatir en la batalla de Lepanto dónde perdería  la mano izquierda que quedó totalmente inutilizada.

Tras la victoria en la batalla de Lepanto y después de meses en el hospital de Messina continuó su carrera militar. Aunque de nuevo sin que sepamos la razón, otro de los grandes misterios de su vida, la abandonó en 1574. Fue en su viaje de regreso a España en el que su galera fue atacada y él hecho prisionero y llevado a Argel por Dalí Maní. Allí fue tomado por notable, lo que incrementó en mucho su petición de rescate, dinero al que su familia no podía hacer frente.  Fueron cinco los intentos de fuga que llevó a cabo, y Cervantes fue dejando que fuesen liberados compañeros de cautiverio, incluido su hermano, antes que él. Finalmente su cautiverio de cinco años finalizó con el pago del rescate que su familia pidió prestado a la Orden de la Trinidad, pero antes de volver a España tuvo que hacer frente a un juicio en el que se le acusaba de conductas amorales durante su estancia en la cárcel. Todos sus compañeros testificaron a su favor y finalmente regresó a España.
"...Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria." Prólogo de las Novelas Ejemplares.

Cervantes, acudió a Esquivas en 1584, para aconsejar a la viuda de Pedro Laynez sobre la publicación de un manuscrito. Allí conoció a una joven de 20 años, él tenía 37, Catalina de Salazar con la que tras dos meses y medio de noviazgo se casó. Ningún miembro de su familia asistió a su boda. Dos años y medio más tarde, consiguió un puesto como comisario de abastos y abandonó Esquivas y a su mujer. Siguió teniendo relación con ella e incluso convivieron juntos en algunos periodos, como su última etapa en Madrid, pero prácticamente hicieron vidas separadas, un matrimonio no muy al uso en su sociedad.

Las mujeres de su vida corrieron diferente suerte, destinos que reflejan bastante bien lo que era la moral y costumbres de la época. Conventos, amantes adinerados, juicios por manutenciones, etc. Su mujer, una autentica desconocida acabó ingresando como novicia en la Orden Tercera. La más joven de sus hermanas profesó en un convento en el que fue priora en dos ocasiones, y falleció a los 70 años. Y sus otras dos hermanas que acabaron siendo conocidas como "Las Cervantas", fueron seducidas por hombres poderosos y abandonadas después, una de ellas con una hija incluida, Constanza fruto de un engaño. Corrieron la misma suerte que muchas mujeres de esa época aceptando asignaciones mensuales a cambio del favor de hombres poderosos. Más tarde iniciarían un pequeño negocio de costura.

Su hija Isabel nacía poco tiempo antes de que que Cervantes se casase con Catalina Salazar. Fue fruto de la relación que tuvo el escritor con "Ana la Franca" casada con un tabernero. La niña se crió como hija de éste hasta que al fallecer su padre putativo y su madre, en el 1600, y ya en edad adulta comenzó a utilizar el apellido de Saavedra. Fue su única hija, y una fuente inagotable de conflictos y sinsabores en su vejez diría el escritor.

Muchos momentos de su vida son aún hoy en día, un verdadero misterio y otros curiosidades sacadas de una de sus comedias. Como cuando acabó siendo acusado de un asesinato después de auxiliar a la victima del ajuste de cuentas de un marido celoso. Este episodio tiene toda la ironía y amargura de algunas de las aventuras que pudo vivir su hidalgo. Escrito ya "El Quijote" y con cierto renombre, un día al regresar a su casa trató de ayudar al joven Ezpeleta de la puñalada que un sicario de su vecino, un marido burlado, le asestó. Al final Villaroel acusó a Cervantes y lo mandó encarcelar, y aunque solo estuvo en prisión un día y medio su familia y él fueron vilipendiados. De hecho de esa época viene el sobrenombre de "Las Cervantas" de sus hermanas.

Fue un hombre de mundo y pese a su pobre condición económica conoció otros países y culturas, algunos de ellos aparecerán luego en sus libros. Un gran apasionado de Italia, sobre todo de la ciudad de Napoles. Conoció y visitó diferentes países en su etapa de soldado e incluyó referencias de todas esas vivencias en sus libros, pero sobre todo lo que supo retratar es la España y la vida de esa época a lo largo de nuestra geografía.

El 1605, "El Quijote" salía a la luz con una primera edición de 1500 ejemplares y el patronazgo del duque de Bejar, y diez años más tarde, en 1615 se publicaba en Madrid la segunda parte de Don Quijote. A los cinco meses fallecía este grande de la literatura universal que sabemos que leyó e inspiró al mismo Shakespeare. Paradojicamente, ambos escritores nos abandonaron con muy poca diferencia. Cervantes, el 22 de abril de 1616, acompañado suponemos por su mujer y su sobrina con las que se extinguiría el linaje del escritor. Shakespeare, el 23 de abril de 1616, de ahí que éste día fuese declarado por la UNESCO como Día Mundial del Libro.



¡Locos por sus huesos!


¡Es él! ¡Es él! ¡No tenemos prueba de ADN! Pues no, pero nadie me quita la satisfacción de saber hallados, los restos de Miguel de Cervantes Saavedra en la iglesia de las Trinitarias de Madrid. ¿Es sólo una cuestión de porcentajes? Otra vez no, porque 36 expertos sí han analizado pruebas e información de carácter histórico, arqueológico y antropológico. Por ejemplo que en su propia acta de defunción figurase que seria enterrado allí, que fuese vecino de ese barrio o que su hija Isabel, transformada en Mariana de San José estuviese en ese convento. O que en el siglo XIX, la Real Academia de la Lengua dirigiese una investigación, que fue recogida por el marqués de Molins y acreditada en 1870. 

La ubicación del enterramiento cambio su lugar original a final del siglo XVII, porque la iglesia fue trasladada. Está en una cripta, que se encuentra justo debajo de la lápida dónde se recuerda que Cervantes esta allí. El problema es que se han hallados restos óseos de al menos 16 personas, siendo seis de ellos hombres. Uno de ellos presenta bastante similitudes con descripciones de su físico hechas por el mismo autor. O sea que toda la documentación, coincidencias históricas y rastros arqueológicos indican que los huesos de nuestro genio debían estar allí, y están pero sin poder cotejar su ADN. ¿Y con quien? Su propia hermana fue enterrada en otro convento en el que con toda probabilidad también fueron mezclados sus restos con los de otras religiosas, cuando no enterrados directamente en la tierra Y tampoco se tiene certeza de dónde está su hija Isabel. Habría que remitirnos a un linaje anterior vinculado a su padre o a su madre, que ya dijimos que era Leonor de Cortinas, aunque él se cambiase el apellido. 

Como siempre este escurridizo personaje nos deja interrogantes por desvelar que espero que en la siguiente etapa de la investigación, ya en el laboratorio, se completen. 
¡Bien hallado! ¿O no?


¡50 ducados por entrega!

Fue un autodidácta y voraz lector, de prosa prodigiosa, verso rápido y humor e ironía sin fin. Se sabe que estudió algunos años en los Jesuitas en Sevilla, y que más tarde reanudó los mismos en Madrid con Juan López de Hoyos que le alentó a seguir el camino de las letras. Pero fue por poco tiempo porque abandonaría España a causa del duelo que hemos citado. Ya en 1581 algunos lo sitúan estudiando una temporada en la Universidad de Salamanca, pero son puras conjeturas. Lo más probable es que su escuela fuese la misma que la de grandes escritores de la época como Góngora y Quevedo, autodidactas y voraces lectores, hombres con talento que no pudieron disfrutar de la vida de estudiante. 

Publicó a lo largo de toda su vida y fue muy prolífico, pero tuvo largos periodos en los que no se le conoce actividad literaria alguna. El primero de los grandes momentos de inactividad fue como hemos visto el que coincidió con su vida de soldado y la prisión en Argel. Aunque muchos dicen que fue allí dónde comenzó a escribir el "Quijote". El segundo y más largo, el que sobrevino al abandono de su hogar y trabajo como empleado público, periodo en el que el escritor acabó igual de pobre que cuando empezó y haciendo frente a acusaciones de fraude. En esa época publicó "La Galatea" con muy buena acogida (en el "El Quijote" la incluye entre los libros que el cura y el barbero apilan en el patio para quemarlos). Pero como otro nuevo misterio de su vida, publicó tres comedias que estrenó ese mismo año, y no volvió a publicar nada durante 20 años, tiempo que rompió con la aparición del Quijote.

Escribió novelas, teatro, sonetos, comedias alcanzando notable éxito, llegando a cobrar hasta 50 ducados por entrega, precio con el que pocos podían soñar en su siglo, dónde ser escritor y vivir de lo que uno escribía era tarea difícil. Pocos escritores podía presumir de cobrar esa cuantía por encargo, el mismo y afamado Lope cobraba esa suma, lo que nos lleva a pensar que se reconocía la genialidad y el talento de Cervantes. Sin embargo, no fue un hombre que gozase del apoyo de muchos notables, ni que recibiese muchas adulaciones en vida, más bien todo lo contrario, incluso muchos le recriminaban su actitud de total sumisión con la nobleza, un rasgo que vemos reproducido en su hidalgo "Don Quijote" que recibe no pocas burlas de nobles a los que él halaga.

Muchos sitúan el inicio de la escritura de "El Quijote" en los seis meses que Cervantes pasó en la cárcel de Sevilla, por su juicio con el Consejo de Guerra. Lo que sí es cierto es que durante los años en los que la corte se trasladó a Valladolid, y los Cervantes con ella, acabó de darle los últimos retoques a su libro. El 1605, "El Quijote" salía a la luz con una primera edición de 1500 ejemplares y el patronazgo del duque de Bejar. Fue un éxito inmediato, en menos de seis meses ya estaba en la calle su segunda edición, más otras piratas en Valencia, Lisboa y Aragón. La primera edición llegó a Perú, a Mexico, dos años más tarde se editaba en Bruselas, y en 1612 fue traducida al inglés. Mientras en España, don Quijote y Sancho ya habían arraigado en el pueblo, circulaban de boca en boca, formaban parte de la cultura popular e incluso aparecían en representaciones de fiestas como las de Salamanca de San Ignacio de Loyola, en 1609.

Sin embargo, su obra más valorada en su tiempo no será ésta, sino sus "Novelas Ejemplares" que publicó a mediados de 1613 bajo el mecenazgo del conde de Lemos. Un éxito sin precedentes, con re-ediciones que se sucedían una detrás de otra, solo en Francia ocho, y además se adoptó como libro de texto para aprender español. Desde luego el público del siglo XVII las prefirió al Quijote, y en la actualidad es el segundo libro más leído de Cervantes.


¡El mejor libro de ficción de la Historia!

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor...", "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha" de Miguel de Cervantes (1605).


Así comienza esta joya de la literatura, "El Quijote". Hablar de ella es misión casi imposible, por todos los matices que encierra. Es una obra difícil de clasificar entre otras cosas porque no tiene argumento, las aventuras se van sucediendo pero no hay una causalidad clara que las una. Un viejo hidalgo manchego, don Quijote, que enloquece leyendo libros de caballería y decide emular a sus héroes y vivir aventuras como éstos, acompañado por su escudero Sancho. Don Quijote, el héroe clásico, romántico, libre, y en su locura defensor de la honra y de los desfavorecidos. Y el contrapunto de Sancho, leal, cuerdo, terrenal y representante del saber popular, del pueblo.

Una novela moderna para su época, con un prototipo de héroe diferente a los habidos, y con un toque de humor e ironía increíbles (de hecho en su época fue tomada como un libro cómico). Pero también áspera y cruel, como cuando el autor al final hace recobrar la cordura a don Quijote y ser consciente de su situación. Miguel de Cervantes sufrió como este hidalgo y en muchos de sus pasajes pareciera que hablase por su boca, incluso asistió a la publicación de un "Quijote" apócrifo en 1614 por Avellaneda. Pero este genio lo supo aprovechar acelerando la publicación de la segunda parte del Quijote, e incluyendo en la misma a dos supuestos suplantadores de los que el propio Quijote habla, don Álvaro Tarfe, el hidalgo de Avellaneda. Ésta de la este año se cumple su cuarto centenario, que tiene programados actos para rendirle homenaje. 

" ... entró acaso el alcalde del pueblo en el mesón con un escribano, ante el cual alcalde pidió don Quijote, por una petición, de que a su derecho convenía de que don Álvaro Tarfe, aquel caballero que allí estaba presente, declarase ante su merced cómo no conocía a don Quijote de la Mancha, que asimismo estaba allí presente, y que no era aquel que andaba impreso en una historia intitulada Segunda parte de don Quijote de la Mancha, compuesta por un tal de Avellaneda, natural de Tordesillas." "El Quijote" de Miguel de Cervantes (1605).

Y qué puedo yo añadir acerca del libro que junto a la Biblia ha sido traducido a más idiomas en el mundo, o que fue elegido como mejor libro de ficción de la Historia, por 100 escritores invitados por el Club del Libro de Noruega y la Fundación Nobel. No sé lo que pensaría el pobre Cervantes si levantase la cabeza y viese hasta dónde llegó su caballero, su hidalgo, su Quijote. Ha dado la vuelta al mundo, pero sobre todo ha echado raíces en nuestros corazones. ¡Bien hallado sin duda!

Mujer después de los 40

12 comentarios:

  1. Calculo que yo debería tener unos 8 años de edad y recuerdo que en el colegio nos mandaron un ejercicio sobre un texto. El mismo que tú has puesto “Este que veis aquí, de rostro aguileño……” El ejercicio consistía en dibujar a ese personaje (¿Dónde irían a parar todos los dibujos?). Y con esa excusa la profesora nos habló de Cervantes y Don Quijote. ¿Don Quijote? ¿De dónde me suena eso, yo lo he visto antes?. Te estoy hablando de inicios de los 70, era otra época. No nos mandaban comprar libros para leer, en casa tampoco teníamos. Pero en mi casa si estaba la enciclopedia Espasa Calpe y yo ya tenía inyectado el virus cinematográfico. Descubrí en esa enciclopedia en la letra C, algo que decía Cinematografía y tenía páginas y páginas de fotografías en blanco y negro que me fascinaban. Ahí estaban las fotos de Don Quijote de la Mancha, película de 1947 dirigida por Rafael Gil. Yo con ocho años pensaba que Don Quijote era Rafael Rivelles y Sancho el estupendo Juan Calvo. Fascinante la biografía de Cervantes, me ha dejado sin palabras. Desde ahora mismo decido que tu entrada debe de formar parte de los libros de texto de enseñanza. Bien hallado. Yo pienso que sí. Yo confío en el forense Francisco Etxeberría que ha logrado cosas increíbles y prefiero creer que si se puede confirmar con certeza. Me ha encantado el post. Un beso.

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    1. Ya veo que tu amor por el cine te viene desde muy pequeña. Me ha emocionado mucho tu comentario, gracias por compartirlo conmigo. Un abrazo.

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  2. Con El Quijote, ocurre lo mismo que con Sherlock Holmes o el coronel Aureliano Buendía. Son inmortales. El tiempo y la aceptación del público -por supuesto la televisión y cine- les ha otorgado un protagonismo tal que han traspasado la línea de la ficción y a duras penas, se acepta que nunca existieron de verdad.
    Excelente Cristina.
    Un abrazo

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    1. En realidad parece que sean más reales que muchos personajes históricos reales. Un abrazo.

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  3. I don't know his story, interesting post Cris, great job!!!!
    xo Paola
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    1. Hola guapísima, me alegro que lo hayas descubierto. Besos :D

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  4. Creo que es el único libro del que recuerdo el principio de memoria "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor" y ahí termina mi aventura memoristica, Quizás alguna poesia que otra, jeje.. yo también creo que es eterno, un clásico, inmortal..

    Gracias por tan excelente post !!!

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    1. Gracias a ti por pasarte por aquí. Un saludo Carlos :D

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  5. Genial Cristina. No sabía que era el IV Centenario. Por ahí tengo en mi blog de historia algo a medio hacer. Ahora me propongo acabarlo y tu artículo me vendrá de perlas.
    La verdad es que me ha encantado de principio a fin, aunque por los huesos de Cervantes no tenga tanto interés, prefiero quedarme con su obra y sobre todo, porque cuando veo una imagen del Quijote, me emociona, será que la tengo muy interiorizada por eso de ser un manchego que perteneció a esa tierra que siempre ha sido de paso y donde yo tengo tantas raíces.
    Un saludo!!

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    1. ¡Casi, casi locos por sus huesos, je, je, je...! Esperando me tienes la publicación. Un abrazo :D

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  6. Me encanta tu articulo. a los que no conocemos mucho a Cervantes nos cuenta muy bien sobre su vida y su obra. Gracias guapa! ❤

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    1. Muchas gracias amiga, a mí me parece que tiene una vida increíble, menudo personaje, ¡grande, grande!

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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