2/3/15

¡Buenos días tristeza!

 Buenos días tristeza Françoise Sagan
¡Buenos días tristeza!, es un libro de la escritora francesa, Françoise Sagan, que llegó a mis manos por pura casualidad. En realidad más bien por error, por una confusión me encontré con una edición antigua de Plaza&Janes del año 1963, con portada de Palet del cartel de la adaptación cinematográfica de la novela, por Otto Preminger de 1957. Con Deborah Kerr, en el papel de Anne Larson y David Niven en el de Raymond. Una novela corta que me enganchó desde el principio y me ha hecho detenerme a analizar uno de los sentimientos quizás más universales que existen, la tristeza

¡Vamos a adentrarnos un poco más en esta envolvente sensación! No os preocupéis, os prometo que al final habrá alguna que otra sonrisa.


¡Buenos días tristeza!


¡Buenos días...! Así comenzaba la serie de artículos que Françoise Sagan realizó para la revista Elle en 1954. En éstos la joven reportera de diecinueve años presentaba las ciudades italianas que encontraba a su paso, en un viaje que realizó por el sur del país. Un titular reconocible, casi como un slogan que no debe extrañarnos, teniendo en cuenta que ese mismo año había publicado con tan solo diecinueve años su primera novela. ¡Buenos días tristeza!, que se convirtió en un éxito mundial sin precedentes, no exento también de polémica. "Adorable pequeño monstruo" fue uno de los calificativos más populares que recibió la autora que retrataba con verdadera maestría el hedonismo, el engaño, el cinismo y la búsqueda del placer exento del más mínimo remordimiento de toda una clase social francesa.

"Dudo al llamar con el nombre bello y serio de tristeza, a ese sentimiento desconocido cuya dulzura y cuyo dolor me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo y tan egoísta que me llega a dar vergüenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa. Conocía el arrepentimiento, el fastidio y hasta el remordimiento. La tristeza, no. Ahora siento algo que me envuelve, como una seda enervante y dulce, y que me separa de los demás." Capítulo 1º, Buenos días tristeza de Francoise Sagan.

La protagonista comienza el libro envuelta en una tela invisible tejida de tristeza y hastío que me hizo detenerme es este sentimiento no natal sino aprendido, que es la tristeza.


¡Buenos días tristitia!


La raíz latina de esta bella palabra es tristis, triste y nos habla de aflicción, desaliento, pesimismo y melancolía, ¡casi nada! Hablamos de una de las emociones más básicas de cualquier persona, equiparable a las de miedo, ira, sorpresa o alegría, su enconado antónimo. Nuestro estado afectivo se ve alterado y una telaraña de pesimismo y abatimiento nos envuelve, nos atrapa. Una trampa en apariencia dulce y serena pero que va minando nuestra autoestima, motivación e incluso energía.

He hecho una pequeña búsqueda por algunas de las frases más celebres que se han escrito sobre tan sentida emoción, y en éstas la tristeza... Nos persigue, nos invade, nos acompaña, nos recuerda ausencias, pérdidas, nos nubla la razón, he incluso llega a convertirse en un placer melancólico. ¿Qué es lo que tiene entonces la tristeza que se muestra tan seductora y tan recurrente? Amén de que podamos pensar que el hombre es un ser insatisfecho por naturaleza, la tristeza es un sentimiento fácil, al que nos abandonamos sin mucho esfuerzo, ya dijo Séneca aquello de que nada necesita menos esfuerzo que estar triste. Y eso es algo que no podremos evitar, porque siempre estará sobrevolando nuestras cabezas. Lo que sí podemos conseguir es que ésta nos haga más fuertes, que no anide en nuestro corazón, ni lo paralice. ¡Qué entre en nuestra vida pero que no se convierta en nuestro vicio!

Buenos días tristeza Françoise Sagan


¡Lágrimas de cocodrilo!


¿Y cómo podremos saber si nos encontramos estamos ante un episodio normal de melancolía o ante la tristeza crónica? ¡Atentos porque los síntomas son claros, nerviosismo, apatía, decaimiento, resentimiento y lágrimas, muchas lágrimas...  Y ojo con éstas últimas, las lágrimas, pues aunque no gozan de mucha fama son un eficaz purificante. 

Las lágrimas limpian, protegen y nutren nuestros ojos. Absorben parte de la radiación que nos llega, distribuyen el oxigeno, constituyen un potente líquido anti-bacteriano e incluso influyen en nuestra agudeza visual. Un mágico compuesto natural que no se ha podido recrear artificialmente dada su gran complejidad, con una capa exterior aceitosa que evita que se evaporen, una intermedia más acuosa que transporta minerales, vitaminas y ese característico sabor salado, y una interior o mucosa que recubre el ojo y lo humedece. Una composición base que sufre modificaciones, pues nuestras lágrimas varían su composición dependiendo del sentimiento que las origina. Así las lágrimas basales, las que cuidan nuestros ojos son las más neutras. Las lágrimas reflejas que son las que responden a agentes externos como un cuerpo extraño, la luz, bostezos, gases o vapores, aumentan sus propiedades curativas. Y las emocionales o el llanto que nos arranca la tristeza, el dolor, el estrés, la alegría..., incrementan sus niveles de hormonas a base de proteínas para compensar químicamente los efectos provocados por esos sentimientos. Son un analgésico natural.
"¡Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias!", Miguel de Cervantes.

Así que olvidemos eso de que llorar es indigno, o muestra debilidad. Todo lo contrario es una fuente de salud física y mental. Las únicas contra indicaciones que podemos encontrar tienen que ver más con el estado emocional que causa el llanto, ira, miedo, risa, frustración, alegría, tristeza, etc., que con las lágrimas en sí.

Un llanto sincero, un poco de tristeza en nuestra vida no debe asustarnos, forma parte de ella y nos permite avanzar. Eso sí aviso a los profesionales del llanto, esos no son bienvenidos, mancillando un acto tan sincero. Un llanto fingido y deshonesto, esas lágrimas de cocodrilo que los poderosos reptiles dejaban caer mientras atraían a sus incautas víctimas. Aquí solo queremos llorones sinceros y de corazón, de esos que no son indiferentes al dolor ajeno, de esos que son valientes y no esconden sus sentimientos, de esos que son auténticos como la misma tristeza...   

Y para terminar sabed que con la edad disminuye nuestra capacidad para llorar y la sequedad de nuestros ojos aumenta, eso no podremos evitarlo, pero permitir que se seque nuestro buen humor y nuestro corazón sí. Así que el "Premio Amigo de Mujer después de los 40" de este mes tan primaveral va dedicado a todos los llorones, los tristes, los melancólicos y los abatidos. ¡Arriba ese ánimo y utilizad mejor vuestro tiempo! Con 0.01 segundos os bastará, ese es el tiempo que necesitamos para procesar los momentos de felicidad que involuntariamente nos hacen sonreír. Una expresión facial, ligada a nuestra representación de algo tan abstracto como la felicidad. El movimiento de 17 músculos que no entiende de culturas, ni países porque va ligado a nuestra propia condición humana.

¿Y vosotros cómo vais de ánimo?

"Nunca pensé que en la felicidad hubiese tanta tristeza", Mario Benedetti.

Mujer después de los 40

4 comentarios:

  1. Un poco mohína sí estoy en estos días, supongo que soy una de las del premio. Un abrazo Sandra

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  2. I would like to read this book... interesting post, as usual!!!
    Happy March doll!!
    Kisses, Paola.

    Expressyourself

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    Respuestas
    1. Hola guapísima, ya me dirás pero seguro que te gusta. un abrazo :D

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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