16/10/14

Hoy voy a contaros un cuento chino, sí un cuento chino... Mis lecturas de otoño

Leyendas cuentos chinos de amor

Quien espere otra cosa hoy, estará muy equivocado, porque como dice el título del post, hoy voy a contaros un cuento chino. Y no me refiero a la película dirigida por Sebastián Borensztein, y protagonizada por Ricardo Darín, que por cierto el que no la haya visto ya está tardando. Ni al significado que la RAE recoge de la expresión "contar un cuento chino", como mentira o embuste disfrazado de engaños. Un engaño  cargado de fantasía e ingenio que presenta una realidad tan exagerada que resulta dudosa. 

Sea como sea, lo que nos trae hoy aquí, es algo bien distinto, una historia que une belleza y crueldad, vida y muerte, un cuento chino...


Hoy voy a contaros un cuento chino, sí un cuento chino... 

La acepción de "cuento chino", no tiene un origen claro, aunque algunos atribuyen cierta responsabilidad en ello, al intrépido Marco Polo y a sus viajes por Oriente, que quedaron recogidos en el "Libro de las Maravillas" que el mismo dictó a Rustichello da Pisa en 1298. Imaginaos lo que debieron pensar sus coetáneos al escuchar historias sobre exóticos animales, especias desconocidas, la utilización de la pólvora, ciudades casi mágicas, palacios de oro y culturas fascinantes totalmente desconocidas. No me extraña que pensasen que eran pura invención, sin embargo, nunca sabremos si la expresión realmente proviene de ahí. 


De todas formas, hoy cual Marco Polo, nos empaparemos de una cultura milenaria y fascinante que a mí me llama especialmente la atención, sobre todo su estética y sus historias. Éstas son leyendas, relatos en los que muchos han visto el origen de la novela en China. Literatura popular llena de historias de amor, fantasmas, guerreros, concubinas o emperadores que fueron recogidas por el bibliógrafo Li Fang y sus colaboradores, siendo publicadas en 977, como "La Era de la Paz Universal". ¿Y como llegaron a mi?, pues con el excelente trabajo que Gabriel García - Noblejas, en "El letrado sin cargo y el baúl de bambú" de Alianza Editorial, que recoge una antología de relatos chinos de las dinastías Tang y Song. Si no sabéis que leer en estos días de otoño, os lo recomiendo porque os enganchará...

Así que sin más preámbulos comenzamos con nuestro cuento... 

La vida de Wushuang de Xue Dao.

Cuento leyendas chinas de amor


Siendo Wang un niño perdió a su padre y fue acogido por su tío Liu Zhen, un alto cargo del emperador. Éste y su madre fueron tratados por su tío con cariño y generosidad, y en su casa Wang conoció a Wushuang, su prima, su amiga, su anhelo, su amor... Dado que su anciana madre sabía leer en el corazón de su hijo, al morir le pidió a su hermano, que lo casase con Wushuang.

Como dicta la tradición Wang, llevó el cuerpo de su madre a casa y guardó los tres años de luto. Pero su corazón no podía esperar, debía reunirse con Wushuang. Nada más cumplirse el plazo regresó a casa de su tío para retomar la antigua promesa dada a su madre. Sin embargo, éste lo alojó con otros estudiantes y no hizo mención alguna a la boda. 

Angustiado por la espera y cuando ya creía enloquecer, recibió nuevas que cambiarían su destino. Las tropas del comandante Yao se habían sublevado contra el emperador. Su tío le rogó que pusiera a salvo las pertenencias de la familia, y que se reuniese después con ellos y Wushuang en un albergue, la boda tenia que celebrarse de inmediato. Ellos saldrían al anochecer y se reunirían por la mañana.

Estaba inquieto, llevaba mucho tiempo esperando a su amor y en unas horas se reuniría con ella, pero nadie apareció. Ya estaba dispuesto a ir a buscarlos, cuando escuchó a unos soldados hablar sobre la huida de Liu (su tío) que había sido interceptada por las tropas de Yao, se desconocía su paradero y el de su familia. 

Desesperado y con el corazón roto, tuvo que esconderse en las Tierras al Sol, donde pasó varios años hasta que la normalidad regresó a la corte. Allí encontró a Saihong, antiguo sirviente de la casa de su padre y de su tío. Éste le acogió y puso al tanto de lo acontecido. Su tío Liu Zhen, para salvar la vida entró a formar parte de los altos cargos del usurpador, pero tras la destitución de éste fue condenado a muerte. Wushuang, dada su extraordinaria belleza, pasó a formar parte de las concubinas del emperador. La fatalidad de nuevo se confabulaba contra su amor, ¿la había perdido para siempre?, ¿qué podía hacer él frente al gran emperador?.


No se desanimó, recuperó a los sirvientes de su casa que pudo, como Pincitas. Y después consiguió un cargo como "Jefe de Postas en la región de Felicidad". Llevaba un año al frente del mismo, cuando recibió el encargo de llevar a palacio carrozas para algunas concubinas de los pabellones reales, que serían trasladadas, y que debían ser alojadas durante su trayecto. ¿Podría ser una de ellas Wushuang?

Dispuso lo que se le pedía, y se las arregló para hacer pasar a Saihong como servicio de las concubinas, él sería el encargado de hervir el té para las damas, no podría verlas tras un biombo, pero sí oírlas. Transcurrió toda la jornada y cuando ya había perdido la esperanza, alguien se acercó al biombo. Era Wushuang, había reconocido la voz del sirviente y se acercó para preguntar por Wang. Su amor lejos de desaparecer, crecía cada día que pasaba y eso la hacía enfermar, de pena y de sufrimiento. Entregó una carta a Sainhong y se marchó.


Cuando Wang leyó la carta, su corazón se quebró, tenía que verla, tenía que conseguir estar junto a ella, pero ¿qué podría hacer él? Comenzó solicitando un cargo en Fértiles Praderas, bajo la tutela del consejero Gu, uno de los preferidos del emperador. Y durante años, lo colmó de presentes, le brindó su amistad y se convirtió en su mano derecha. Para el militar se convirtió en el hijo que nunca tuvo, y aunque nunca le pidió nada a cambio, una noche Gu le llamó e interrogó por su proceder. Entre lagrimas, le relató su historia y sus anhelos, a los que Gu solo respondió con un... "pides un imposible pero aún así te he de ayudar".

Pasaron meses sin noticias, hasta que una noche, recibió un mensaje para que se presentase ante Gu. Apresuradamente preguntó por las nuevas noticias, pero el anciano militar, le dijo que el mensajero acababa de morir. También le pidió que mandase llamar a Pincitas, su sirvienta, para hacerla pasar como personal de confianza de Wushuang. Así se hizo y tal cuál vino se fue con Pincitas, sin dar más explicación.


Sin embargo, pronto llegaron noticias que convulsionaron el corazón de Wang:

"Mi señor, mi señor, terribles noticias llegan de palacio. Una concubina ha sido declarada culpable de conspiración y ajusticiada junto a su sirvienta... mi señor era Wushuang", gritó entre lagrimas Saihong entrando en la habitación.

Su corazón se detuvo, mil clavos ardientes se clavaban en él y un dolor insoportable recorría su cuerpo, no podía ser cierto, su amor, su vida, su amor... Permaneció en silencio sin querer ver a nadie, hasta que Gu se presentó a medianoche. Venía con cuatro porteadores que dejaron un palanquín en la sala...
"Aquí esta Wushuang, murió hace dos días pero gracias al fármaco que me trajo el mensajero del Monte Juncos, despertará. Aliméntala durante dos jornadas y se pondrá bien, regresaré entonces" dijo Gu.


Wushuang despertó a la mañana siguiente muy débil, y Wang la veló y alimento durante dos días. Como había prometido, Gu regresó, y se reunió con él en el jardín, para que Saihong cavase una fosa profunda allí mismo. Cuando éste hubo acabado, sin mediar palabra, mató al pobre anciano y lo arrojó a la fosa. Después confesó a Wang que consiguió que condenasen a su amada por conspiradora. Pincitas, murió con su señora, pero ella gracias al fármaco que trajo el mensajero al que también dio muerte, sobrevivió. Luego sobornó a los sepultureros para que le entregasen el cuerpo y contrató a unos porteadores para traerla hasta allí. A todos ellos mató, igual que hizo con el anciano Saihong, porque era la única manera de mantener su secreto a salvo. Le pidió que se marchasen lejos de allí y cambiasen sus nombres, y acto seguido desenvainó su espada y se dio muerte.


Estupefacto no pudo sino seguir los consejos de Gu, gracias a los que vivió una feliz vida junto a su amada Wushuang. Muchos años tuvo que esperar nuestro determinado joven para convertirla en su esposa, pero nada, ni nadie le desanimó en esa empresa, ni las intrigas de poder, ni la distancia, ni un emperador, ni siquiera la muerte. Es más fue ésta quien unió sus vidas para siempre, la muerte de once personas.

Nada nos dice el autor sobre si pesó algún remordimiento sobre los dos amantes, y no sé a vosotros, pero a mí nada más terminar de leer el cuento me vino a la cabeza la expresión de... "¿El fin justifica los medios?". La historia me dejó un sabor bastante agridulce, porque la determinación del joven Wang, su férreo y puro amor quedan manchados por la muerte de once inocentes.


Esta es solo una de las increíbles historias que podréis encontrar en esta maravilla de libro, ya me contaréis, si es que cae en vuestras manos

La belleza y crudeza de la vida unidas en esta bella historia. ¿Os ha gustado este cuento chino?

12 comentarios:

  1. Agridulce y bonita historia, gracias por compartirla. Besos

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  2. So lovely this history, I would like to read more!
    Kisses honey!!
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  3. Hola guapísima, siempre es una alegría tenerte por aquí. Un saludo :D

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  4. Desde luego, una historia que da qué pensar... Todo un ejemplo de tenacidad y perseverancia pero... ¿Qué pasa cuando nuestro objetivo no es tan beneficioso para el entorno como para nosotros? ¿De qué forma interferirá en la vida futura todo eso? Como bien dices: ¿El fin justifica los medios?

    Un cuento chino realmente agridulce... ¡Gracias por compartirlo, ha abierto distintos frentes en mi cabeza! :P

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  5. Por el final se me hace agridulce, tienes razon, 11 muertes no justifican al joven.

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    Respuestas
    1. Deja mal sabor de boca, ¿verdad? A mí me pasó exactamente lo mismo cuando lo leí. Un saludo

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  6. Estoy de acuerdo con los demás. Interesante de todas formas. Suerte en los Bitácoras!

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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