9/2/14

No seas esclavo de tus palabras, gestiona bien tu lenguaje.

Gestionar bien nuestro lenguaje, saber utilizar las palabras adecuadas en el momento preciso, desarrollar nuestra competencia léxica, casi nada ¿verdad? De eso trata hoy "Taller Práctico", un tema apasionante dentro de la comunicación interpersonal, que me trae a la memoria una frase que seguro que conocéis...
"La mujer del César no solo debe ser honrada, sino parecerlo", Cayo Julio César.


Esta frase que inmortalizó Plutarco hace referencia a la época en la que Julio César fue ungido emperador. Fue en ese tiempo en el que se divorció de Pompeya Sila; el motivo la asistencia de Pompeya a una Saturnalia, una orgía que las damas aristócratas se permitían de vez en cuando. Cuando se conoció la petición de divorcio, fueron muchos los que intercedieron por Pompeya, aduciendo que ésta no participó en la misma más que como mera espectadora. A lo que Julio César contestó con la famosa frase que acabamos de leer. Porque Julio César sabía muy bien que las apariencias cuentan, que la idea que los demás construyen de nosotros se basa en un conjunto de indicios, mensajes e información que somos capaces de comunicar. Y si sembramos duda, incertidumbre o inseguridad en los demás, esa será la imagen que quedará de nosotros, aunque lo hagamos involuntariamente.

Por eso, nos vamos a centrar en el lenguaje que utilizamos, y como optimizar la manera en la que lo gestionamos. Porque ésta influye directamente en como somos y como nos relacionamos con los demás, porque el lenguaje provoca respuestas automáticas e inmediatas en las personas, conscientemente o no. ¡Vamos allá!

"Creo que la situación podría cambiar".

Se me hiela la sangre cuando escucho a algún político hablar sobre un tema importante, y comienzan su intervención con un "Creo...". ¿Lo cree o lo sabe?, ¿que me está queriendo decir?, que ha tomado una decisión sobre lo que no tiene certeza y que realmente no sabe lo que puede ocurrir. Algo parecido me ocurrió en uno de mis primeros trabajos como técnico de selección de personal; en el que me pidieron que me decantase por uno de los dos candidatos que el dueño de la empresa había seleccionado previamente. Pasadas las pruebas y hechas las entrevistas, presenté el informe. Y tras estudiarlo, el dueño de la empresa me digo... "no me vale, no te has mojado, léelo y dime por favor a quién debo contratar". Me quedé helada cuando lo releí, porque tenía toda la razón del mundo. Mi lenguaje trasmitía inseguridad como sino quisiese tomar la decisión final y se la dejase al lector. Y ya que hablamos de curiosidades, sabed que me decidí por uno de ellos, el dueño contrató al otro, y éste le dejó tirado a los pocos meses. 

Si queréis trasmitir seguridad olvidaos de expresiones como "creo que...", "pienso que...", y sobre todo la forma verbal condicional, pues indica que para que una circunstancia se dé, ha de cumplirse una condición previa, por lo tanto trasmitirá inseguridad.
"Sé que la situación va a cambiar"


"¿Me permite que le robe unos minutos?".
Fotografía original Gregorius Suhartoyo

Esta es una frase sacada de un antiguo manual de ventas, y es un buen ejemplo de lo que no se debe hacer. Emplea un lenguaje negativo y predispone de esta manera al cliente hacia nosotros, como nos va a atender si de entrada le estamos diciendo que vamos a interrumpirle y robarle su tiempo.

El lenguaje que usamos es un espejo que refleja muchas cosas, nuestra forma de ser, nuestra identidad y sobre todo lo que pensamos. Y las palabras son como las etiquetas SEO por las que los demás vendrán a nosotros. Por eso debemos utilizar un lenguaje positivo y obtendremos resultados sorprendentes.

El lenguaje positivo es...

Directo, no marca distancias... "voy a hacerlo, "me comprometo", "soy capaz" o "estoy dispuesto a...". Tenemos el valor de reconocer nuestros sentimientos y expresarlos, para lo que la asertividad nos ayudará a decir que no, sin miedo y sin agredir a los demás.

Proactivo, nosotros somos los responsables de nuestra vida, "el mundo contra mi" se acabó. Utiliza expresiones como crecer, desarrollo, oportunidades, retos, desafíos, crecimiento, empatía, compromiso, cambio. Y desecha otras como problema, dificultad, excusa, impedimento, inercia, conformismo, etc.

Asume responsabilidades, "a mí no...", "yo me...", las generalidades y justificaciones, aquí sobran porque nos hacemos responsables de nuestro comportamiento, un "yo voy a hacer..." por "es que ellos no...".

He leído artículos que incluso establecen relación entre la utilización de un lenguaje positivo y la longevidad, o la prevención de ciertas enfermedades degenerativas que afectan al cerebro. Ya que se produce, un incremento de nuestra reserva cognitiva que se da en los individuos con un estilo de comunicación y lenguaje positivo.

Añade fuerza positividad a nuestro estilo de comunicación, porque nos permitirá cambiar nuestra perspectiva sobre las cosas, un problema que se convierte en un desafío. ¡Adiós a las etiquetas para nosotros mismos y para los demás!



Un "outfit" "cool" y un "must have" para las "Trendsetter".

En ocasiones, la eficacia de nuestro lenguaje se ve reducida, por elementos que afectan negativamente al mismo. Verdaderas barreras a la comunicación que no siempre son externas a nosotros, a veces las propiciamos sin darnos cuenta de ello. 

Las jergas y el uso excesivo del "lenguaje profesional", son buen ejemplo de ello. Olvidamos quien es nuestro público objetivo y nos dirigimos hacia él con un lenguaje técnico que nos impide llegar a nuestros receptores. En este caso el contexto en el que se produce la comunicación nos dará las pistas para acertar.


¡Como quieres que te quiera, si el que quiero que me quiera, no me quiere como quiero que me quiera!

¿Habéis jugado alguna vez al "teléfono estropeado"? Un mensaje que se trasmite de una persona a otra, va perdiendo eficacia y se distorsiona según intervienen más actores en el proceso. Este efecto se incrementa si el mensaje que queremos enviar tiene demasiada información, pues se produce una sobrecarga.

Es preferible dosificar la información; simplificar para aumentar el impacto. Los verdaderos comunicadores son capaces de expresar sentimientos o ideas complejas de forma sencilla y clara. Para ello debemos estar atentos al "feed - back", o indicios que nos envía nuestro receptor, y que nos ayudarán a saber si el mensaje ha sido trasmitido correctamente. De hecho la ausencia del mismo es una de las principales barreras a la comunicación.


¡NO, pero podría verlo de esta manera!

Ese instinto de réplica que nos devora, en muchas ocasiones, nos impide, no solo escuchar a la persona, sino que además muestra una clara falta de empatía por nuestra parte. Ponernos en el lugar de la otra persona, nos ayudará a comprenderlo y saber cuáles son sus necesidades, preocupaciones y motivaciones. Y que empatía mostramos cuando a cualquier frase de nuestro interlocutor respondemos e iniciamos la nuestra intervención con un "no". No hay palabra que muestre más negatividad que esta, y sin embargo, la utilizamos sin ton ni son, y desde luego sin sentido alguno. ¡Cuidado porque esta es una mala práctica muy extendida!

Si queremos ser positivos y desarrollar nuestras habilidades asertivas debemos llamar a las cosas por su nombre, explicar nuestras peticiones y razones claramente, preocuparnos por lo que siente y necesita la otra persona, y en lugar de justificarnos asumir nuestros errores y convertirlos en desafíos. Y aquí el correcto uso del lenguaje nos ayudará, debemos identificar cuáles son nuestros puntos de mejora y entrenar para generar un hábito nuevo.

Despojémonos de prejuicios y estereotipos que regulan nuestra conducta predisponiéndonos hacia los demás. Y  concedámonos un poquito más tiempo para entender y hacernos entender, sino nos estaremos quedando en la superficie, juzgando a los demás por la primera impresión o por un rasgo que sobresale sobre los demás retándonos objetividad, lo que se conoce como "efecto halo".

Al final será verdad eso de que... no es únicamente nuestra aptitud, sino nuestra actitud, lo que determina nuestra altitud. Hoy os dejo pensando en ello, no sin antes recordaros que no seáis esclavos de vuestras palabras y gestionad bien vuestro lenguaje, lo agradeceréis.

8 comentarios:

  1. Interesante, y pensándolo bien... tengo que cambiar mi forma de expresión. Empleo algunas expresiones negativas sin darme cuenta. Podrías hacer, tú que sabes mucho del tema, un artículo, una lista de frase expresadas de dos maneras, en positivo o en negativo. Saluditos.

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  2. Te tomo la palabra y lo incluiré en un próximo "Taller Práctico, un abrazo Ainhoa.

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  3. Hola Cristina, tenés toda la razón del mundo, la actitud es todo !!!!! pero a veces uno se vuelve tan vulnerable a la mirada de los demás que queda del tamaño de una hormiga. Me hizo bien leerte estoy a punto de cambiar de trabajo y es muy dificil hablar con mis jefes para explicárselos y a su vez moverme de lo conocido. Como decis vos, terrible desafío.....cariños

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    1. Como bien dices es un desafío que seguro que salvas, porque si se trata de actitud, la que trasmites es positiva. Y lo digo porque te leo con asiduidad, un fuerte abrazo :D

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  4. Uf, demasiadas vibraciones positivas... Y mira que yo tiro más bien a amargo...

    Me lo miro mañana con más tiempo, y me autoanalizo. Aunque, según he ido viendo por encima, "tendría" que cambiar mucho.

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    1. Me lo dices o me lo cuentas, mientras lo escribía me iba dando cuenta de mejoras y cambios. Un abrazo Enrique

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    2. Te lo ¿digo? Mejor ¿cuento? Ya no sé...

      Leído con más detenimiento... y suspenso catastrófico ;)

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    3. Pues a por ello, porque en ello estamos todos :D

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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