27/1/14

Las Hermanas Bronte, simples en su fuerza y fuertes en su simplicidad.

Las Hermanas Bronte... Un páramo desolado en Haworth, sin árboles, sin flores. Una casa gris al lado del cementerio, la última del pueblo. Pobreza, tuberculosis, hambre, sufrimiento y dolor en la Inglaterra Industrial. Tres hermanas valientes, brillantes y llenas de pasión y tormenta.

Hermanas Bronte
Decía Cervantes que...
"Lo que se sabe sentir, se debe decir" Miguel de Cervantes y Saavedra.

Y si vamos a hablar de las Hermanas Bronte, deberíamos añadir algo más... lo que se sabe sentir, se sabe vivir... ¿o no? Pues la vida de estas tres hermanas y la que reflejan sus novelas, son caras opuestas de la misma moneda. Su literatura es arrebatada, romántica, tormentosa, como un huracán, simple en su fuerza y fuerte en su simplicidad. Mientras que su vida fue aislamiento, privación, obsesión, enfermedad y nada, nada de romanticismo.

Charlotte escribió cuatro noveles, Anne tuvo tiempo apenas de acabar dos y Emily nos dejó una de las joyas de la literatura inglesa. Y todo lo hicieron desde el más absoluto anonimato y olvido.

La mayor de las tres era Charlotte, que nació un 21 de abril de 1816 y fue la más longeva falleciendo a los 41 años de edad. La frágil y soñadora Emily era la mediana, nacía un 30 de julio de 1818 y murió con tan solo treinta años, el 19 de diciembre de 1848. Y Anne, de la que siempre decían que era la gemela de Emily, la pequeña, nació un 17 de enero de 1820 y no cumplió ni los treinta ya que nos abandonó el 28 de mayo de 1849.

Unas vidas duras, en una época en la que la mortalidad infantil era del 41% y la esperanza de vida apenas superaba los veinticinco.


Crónicas Angrianas y Gondolianas.

Seis hijos en siete años, y un cáncer de estomago que acabó con la vida de su madre, María Brandwell, que dejó huerfanos a los hermanos Bronte... ¡Dios mio, mis pobres hijos!, fueron sus últimas palabras. Su padre, Patrick Bronte, un enigmático y autoritario párroco irlandés, fue un hombre contradictorio, por una parte, desatendió la educación de sus hijas centrándose en su único hijo varón, Branwell. Y sin embargo, dio rienda suelta y fomentó su pasión por la literatura aunque como mero entretenimiento.

Las cuatro hijas mayores fueron enviadas en 1824 a Cowan Bridge, un internado para hijas de clérigos, en el que conocieron el hambre, el maltrato, la intransigencia y la muerte. Un infierno en la tierra que se llevó a Mary, la mayor de las hermanas, que tras la muerte de su madre se había convertido en la guardiana de sus hermanos. A las cinco semanas del fallecimiento de Mary, Elizabeth no pudo con la tuberculosis que la devoraba y también murió. Su padre, reaccionó al fin y sacó al resto del internado, a partir de ese momento educaría a sus hijas, Charlotte, Anne y Emily, en Haworth. Pese a su rigidez, les alentó a leer, sin censuras, e incluso a escribir regalándoles cuadernos de notas, aunque su condición de mujeres les impedía hacerlo salvo como una distracción. Sus esfuerzos se centraron en Brandwell, que no colmó ninguna de las esperanzas de su padre, siendo despedido una y otra vez de todas las ocupaciones que conseguía.

Una vida dura y llena de privaciones la de estos hermanos, y ¿dónde viajan nuestros pensamientos, dónde se refugia nuestra alma cuando la realidad que nos rodea es triste y cruel?. Generalmente en la fantasía, en la esperanza, en los sueños... Y en esa realidad inventada y paralela vivían los cuatro hermanos Bronte, Charlotte, Brandwell, Emily y Anne. Crearon dos reinos imaginarios, Angria y Gondal en el que vivían sus aventuras y sueños. Muchos ven en "Cumbres Borrascosas", la magistral novela que Emily Bronte escribió a sus veintiocho años, una recreación de ese reino de ensueño, Gondal.  


Current, Ellis y  Acton Bell. "Prefiriría estar escribiendo".

Una mujer decente y pobre en el XIX solo podía sobrevivir amparada en un matrimonio, o ejerciendo como maestra o institutriz. Su vida estaba ligada totalmente al ámbito doméstico, pues el ámbito público y laboral quedaba restringido al varón. Las Hermanas Bronte hicieron lo propio, para ello, Charlotte asistió entre 1831 y 1832 en el mismo Yorkshire a la escuela de Miss Wooler para formarse como maestra, y Emily y Anne lo hicieron más tarde, aunque en el caso de Emily la estancia le produjo una crisis severa y tuvo que regresar al Haworth.

"Es inquietante pensar que el horizonte que veo, será siempre mi límite" Jane Eyre de Charlotte Bronte.

Durante casi diez años, trabajaron para distintas familias como institutrices, pero por alguna extraña razón siempre acaban regresando a la protección y aislamiento de su hogar. Hasta que en 1842, Charlotte tomó la decisión de viajar fuera de Inglaterra con Emily, para estudiar francés en Bélgica, y montar una escuela para señoritas. Llegaron en febrero y allí Charlotte conoció a su amor, obsesión y gran desengaño. Constantin Heger, un profesor belga casado que enseguida se percató del gran talento de las hermanas. Sin duda, el cobraría vida más tarde en el mítico personaje de Roschester, el gran amor de Jane Eyre.

La muerte de su tía, las devolvió a su casa, dónde Emily quedó a cargo de la rectoría. Charlotte retornó a Bélgica, pero a finales de 1843 regresará a su hogar con el corazón roto por un amor no correspondido.

Las hermanas retomaron su camaradería y durante varios años se centraron en escribir, Anne escribirá “Agnes Grey”, Emily dará forma a “Cumbres Borrascosas” y Charlotte la popular “Jane Eyre”. En 1846 auto-publicaron un libro de poemas conjunto, bajo los seudónimos masculinos de Currer, Ellis y Acton Bell. Un pequeño anticipo de las novelas que publicaron más tarde, Chralotte fue la primera con “Jane Eyre” en 1847, obtuvo un éxito inmediato y suscitó un gran escándalo. Presentaba a una mujer que se atrevía a elegir, a decidir y a expresar lo que quería, una heroína indómita que desafiaba las normas sociales establecidas, y fue considerada vulgar. Emily y Anne publicaron más tarde aunque no tuvieron la misma repercusión, la crítica fue feroz con ellas y sus novelas no recibieron el reconocimiento que merecían hasta más tarde.


¡Siento monotonía y muerte, es casi lo mismo!

Su hermano, Brandwell vivió un amor imposible con una dama casada, acabó alcoholizado y adicto al opio. Su precoz muerte, a los veintiún años, en 1848, golpeó a la familia pero sobre todo a Emily. Ésta se enfrió en el funeral de Brandwell y se negó a comer,a ir al médico, y a tratarse la tuberculosis, por lo que falleció tres meses después. Y la tragedia de la familia no quedó ahí, porque Anne aquejada de la misma enfermedad moría cinco meses más tarde a los veintinueve años. Falleció en la costa, en Scarborough, el lugar en el que vivió sus momentos más felices y dónde pidió a Charlotte que la llevase.

"Creo que esta vida no lo es todo; ni el principio ni el fin. Creo mientras tiemblo, confío mientras lloro", Charlotte Bronte

¿Cómo se puede sobrevivir a la muerte de tres hermanos en menos de un año? Charlotte lo hizo, domino su dolor centrándose en su trabajo, del que salieron sus últimas novelas “Shirley” y “Villette”. Incluso en su afán de superación, abandonó la seguridad del páramo de Yorshire, y se asomó al mundo. Acudía a Londres con frecuencia y se relacionaba con editores y artistas. Recibió no pocas propuestas de matrimonio, casándose finalmente con Arthur Bell Nichols, un conocido de su padre. Vivió una luna de miel y conoció la felicidad plena que se vio truncada seis meses después, cuando estando embarazada enfermó de tuberculosis y murió.
“No voy a morir, ¿verdad? Dios no nos separará, hemos sido tan felices” Charlotte Bronte.

Pero nadie escuchó las suplicas de Charlotte y murió cuando comenzaba a traspasar ese horizonte, cuando por fin veía lo que imaginaba, cuando vivía. Su personaje, Jane Eyre, en un momento de la novela confiesa amargamente que su corazón estaba mudo. Mudo sí, pero lleno de anhelos, de sueños por realizar, de deseos de vivir, así veo a estas tres hermanas, que pese conocer el lado más amargo de la vida y ver como la esquiva felicidad las abandonaba, recrearon en sus novelas la fuerza, la pasión, el amor, la valentía como pocos lo han hecho.

Unas mujeres atrapadas en una casa, en una sociedad y en una época. Y que aún así, fueron capaces de traspasar los límites de su horizonte, al menos en sus novelas, dónde cobraban vida como mujeres libres, independientes, indómitas. En uno de los poemas que la frágil Emily que sufrió de anorexia durante la mayor parte de su vida, y que se quebró como una débil rama cuando su hermano murió, recogió con una fuerza que sobrecoge, todos los anhelos y sueños de estas tres hermanas que no tienen igual en el mundo de la literatura.

“Sí mis días corren veloces a su fin; esto es todo lo que pido: en vida y muerte un alma libre y valor para aguantar”, Emily Bronte.

8 comentarios:

  1. Excelente artículo!!! Me ha parecido muy interesante. Un saludo.

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    1. Muchas gracias Beatriz, un saludo para tí también :D

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  2. Una historia increíble, de fuerza y superación ante las adversidades de una vida tan penosa, de estas maravillosas mujeres. Yo creo que sus almas volaban libres, escapando de la tragedia, en la creación de sus obras. Gracias! Siempre es un placer leerte. Un abrazo

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  3. Es placerte es tenerte por aquí, una abrazo Soledad

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  4. Wow!! que buen artículo, gracias por tan buena información
    Saludos

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    1. Muchas gracias, eran unas mujeres increíbles. Un saludo

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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