5/1/14

Fútbol y niños, ¿corazón, solidaridad, negocio?... La historia de Jay - Jay Willems.


Según el Indice de Frecuencia de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), que indica que palabras utilizamos más, diríamos 3063 veces antes "fútbol" que palabras como "perdón" o "sueños", exactamente ocupa el puesto 839 y es una pequeña muestra de la presencia que tiene este deporte en nuestras vidas.

La historia de Jay - Jay Willems.

Hace unas pocas semanas, saltaba a la actualidad una noticia sobre la historia de Jay - Jay Willems y su amor por el fútbol. Como a cualquier niño de ocho años, a Jay Jay le encanta el fútbol y es un gran fan del Ajax de Amsterdam. Pero desgraciadamente no puede practicarlo como él quisiese, ya que sufre una enfermedad que le obliga a medicarse todos los días a través de un tubo que le llega al estomago. Un tratamiento  duro que no ha hecho que pierda su sonrisa, ni mucho menos sus sueños, porque cuando sea mayor quiere ser jugador profesional y jugar en el Ajax.

Y dicho y hecho, porque la Fundación Opkikker y el Ajax, hicieron ese sueño realidad. Organizaron una visita al Amsterdam Arena y una conferencia de prensa para presentar un fichaje, un extremo izquierdo sobre el que FranK de Boer solo tuvo palabras de halago. Y ese fichaje estrella no era otro que Jay - Jay Willems que fue presentado ante la prensa y respondió a sus preguntas.
"Jay Jay es un estremo iquierdo que llamó nuestra atención en los entrenamientos. Con sus cualidades creemos que pronto jugará en el primer equipo" Palabras de Frank de Boer en la rueda de prensa.

Entrenó con su equipo en la ciudad deportiva, y fue titular en un partido ante el Nac Breda. Salío al campo de futbol como un jugador más del once títular, vió su nombre en el videomarcador del estadio e hizo el saque desde el centro del campo con Cristian Poulsen

Si la memoria y nuestro cerebro se alimentan de nuestras vivencias y de los momentos que vivimos, esta será única para Jay - Jay, porque por unos minutos tocó el cielo y recibió los aplausos de todo un estadio. El Amsterdam Arena se rindió ante la valentía de este muchacho y su manera de afrontar la adversidad con un actitud positiva, mirando hacia adelante y manteniendo intactos sus sueños.
En este caso el futbol ha sido corazón, solidaridad y un bello instrumento para mejorar la vida de un niño. Pero, ¿siempre es así?

Un balón hecho de calcetines, cuerda y plastico.

El fútbol es el deporte más popular en el mundo, un idioma universal para millones de personas, tal y como lo recoge la Convención Universal de los Derechos del Niño. El pasado mes de octubre de 2013 se cumplían 150 años del nacimiento del fútbol moderno, cuando once clubes ingleses se unieron para redactar el primer reglamento de este deporte. Sin embargo, es un deporte mucho más antiguo, algunos historiadores señalan antecedentes en un juego de pelota que nació en el Japón del siglo V a.C., en el batú del Caribe, en deportes similares en la América Precolombina, o en el calcio que se jugaba en Italia, y que estuvo precedido por los juegos de “pila al balón” de los romanos.

Para los niños es un estímulo, un medio para socializarse, y buen instrumento para interiorizar valores como el trabajo en equipo, la generosidad y la disciplina. Además de los beneficios físicos que les aporta como mejor coordinación, velocidad de reacción, potencia muscular, de salto, aumento de la densidad ósea, etc…
Autora Jessica Hilltout, Serie "Amén" el fútbol y los niños de África.

Y en algunos lugares y sociedades una vía de escape para el niño, un refugio de su niñez, de su inocencia y de su ilusión. En este terreno trabajaron, coincidiendo con el pasado Mundial, la fotógrafa belga Jessica Hilltout y su padre, en la serie fotográfica “Amén”. En ella Jessica nos retrata, el fútbol en estado puro, la pasión de muchos niños africanos que fabrican sus propios balones con calcetines, plásticos o cuerdas.
Jessica recorrió el sur de África durante ocho meses fotografiando a muchos niños, a los que informaba previamente del proyecto. Un viaje increíble en el que pudo comprobar cómo este deporte puede llegar a convertirse en una necesidad, más que en una afición, y en una lección de dignidad, fuerza e ilusión.
Su viaje ha sido plasmado en un libro escrito por Ian Brower bajo el título de “Amén”:
“En África, el fútbol no es una religión. Pero es todo lo que una religión debe ser. Cada aldea en África tiene un templo al aire con porterías en los extremos opuestos y seguidores devotos en el centro. Y como todo lo que es verdaderamente precioso, es una necesidad, como el pan y el agua. Amén. Así sea” Ian Brower en “Amén”

Niños futbolistas. 
Esta pureza e ilusión contrasta con el negocio que ha surgido alrededor de las legiones de niños que sueñan con convertirse en estrellas del “deporte rey”, en los que escuelas ilegales de fútbol y algunos desaprensivos han visto un filón de oro. Se aprovechan de sus sueños, de su fuerza, de su voluntad, ¿y porque no decirlo? de su pobreza y necesidad de alcanzar una vida mejor. Prácticamente se podría hablar de un mercado ilegal de jugadores infantiles a los que engañan con contratos falsos. Recuerdo hace años un informe de “Save de Children”, en el que leí la historia de Dungani Fusini, que con catorce años llegó a Italia a las categorías inferiores de un club en el que entrenaba de sol a sol, mientras dormía en el sótano de un restaurante, no iba al colegio y fue abandonado en la calle sin papeles y sin esperanza. Como él muchos niños son reclutados en Sudamérica y en África, y engañados por representantes sin escrúpulos. Solo en África, según datos de la ONG "Culture Foot Solidaire", más de 20.000 niños han sido víctimas de estas mafias.
Hay que decir que tanto para la FIFA, como para muchos jugadores y entrenadores es un tema muy importante. Un ejemplo es el jugador Samuel Eto’o, que creó una academia en Yaundé dónde jugó de niño, para que los niños puedan jugar y estudiar con garantías.  O como el jugador Alassane Diakité que fue engañado junto a su familia a cambio de 3.000 euros y abandonado en París. Ahora juega en el Canillas y ha recogido 90.000 firmas para solicitar a la UEFA y a la Federación Española de Fútbol, un código de conducta contra este tráfico de menores 
Hace muy poco, el escritor chileno, Juan Pablo Meneses, publicaba en España, “Niños futbolistas”. Un libro en el que retrata todo este negocio, para escribirlo hizo la propuesta a la familia de Milo, un niño y futbolista chileno para seguir todo el proceso de su venta a un club europeo. Y sobre el resultado, utilizando sus propias palabras:
“Lo que está pasando hoy delante de nuestras narices y sin que nos demos cuenta es que estamos viviendo una nueva colonización, dónde el oro es la carne tierna del jugador” Juan Pablo Meneses para la Agencia EFE.
Es duro leer estos testimonios, y como señala Meneses, aún lo es más, el hecho de que niños cada vez con menos edad, como 12 años,  firmen estos contratos y a los 16 años sean desahuciados si no han conseguido triunfar, porque para esta lucrativa industria ya son mayores.

El fútbol es ilusión, corazón, solidaridad, pasión y sueños. Pero no nos engañemos, también es un negocio, con sus intereses, objetivos y búsqueda de puro beneficio económico. Caras de la misma moneda que no son fáciles de casar, por eso me quedo con la historia de Jay - Jay Willems y del club de sus sueños, el Ajax de Amsterdam, que nos muestra la cara amable de este gran deporte. Es una pena que algunos conviertan algo tan sano, en algo tan oscuro, porque pocas actividades, consiguen tanto con tan poco para un niño, como el fútbol

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