25/11/13

Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra la Mujer: ¡Una herida que nos duele a todos!

Una herida que nos duele, que nos avergüenza y que nos amenaza a todos. Y hoy, en el Día Internacional de Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, hay que decirlo ALTO, MUY ALTO.


Y para ello comenzaremos por relatar la historia de tres hermanas...

Hijas de un acomodado hombre de negocios, estudiaron en las Franciscanas demostrando gran inteligencia y aptitud. Tres mujeres valientes y comprometidas, de las que no miran hacia otro lado y que son todo un símbolo de lucha y resistencia. Se hacían llamar "Las Mariposas" y luchaban por defender su país y su gente, por su libertad. Dos de ellas sufrieron la cárcel, la tortura y repetidas violaciones, pero no renunciaron a sus ideales. Sus voces no podían acallarse ni estando encarceladas, sonaban demasiado alto, así que su cobarde captor decidió asesinarlas, matarlas a golpes y meter sus cuerpos destrozados, junto con el del chofer que las acompañaba, en un coche fingiendo un accidente. Al hacerlo estaba dictando su sentencia de muerte y su final.

Hablamos de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal y de Rafael Leónidas Trujillo, que presidió la República Dominicana, en el periodo de 1930 a 1961. Menos de un año después de ordenar el asesinato de las Hermanas Mirabal, que se perpetró un 25 de noviembre de 1960, fue asesinado en una emboscada.

Fue una petición de la República Dominicana, propuesta apoyada por otros 80 paises, lo que hizo que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (DIEVCM) se celebre cada 25 de noviembre. Así lo dictaminó la ONU, en su resolución 54/134 del 17 de diciembre de 1999, que fijaba ese día, recordando el asesinato de las Hermanas Mirabal.


Día Internacional de Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.

Celebrar este día es señalar con el dedo, que es necesario erradicar cualquier tipo de violencia, en cualquiera de sus formas, contra la mujer. Ya sean daños físicos, psicológicos, amenazas o prohibiciones arbitrarias de su libertad. Una lacra social mundial, que adopta todas esas formas, que no entiende de razas, colores, religiones, lenguas o hemisferios, y que en mayor o menor grado está presente tanto en la esfera de la vida pública, como en la privada. 

Además es un delito invisible, oculto... muchas veces porque se desarrolla de puertas para adentro, en lo que debería ser la seguridad del hogar y de la familia, que para muchas mujeres se convierte en una trampa mortal. Otras, porque algunos países ni siquiera reconocen derechos humanos básicos a la mujer, por lo que la dominación, la violencia, el abuso y la falta de libertad, se practican sin velo alguno. Y por último, en otras ocasiones aunque exista legislación al respecto, la degradación social es tal, que la violencia contra la mujer se ejerce como si fuese un secreto a voces, un grito ahogado, con total y vergonzante impunidad.


El ejercicio de la violencia, como una forma de control, de dominio, de  castigo. Contra mujeres que se convierten en objetos de propiedad, y pierden su identidad individual a los ojos de sus cobardes maltratadores. Una vida de sufrimiento, miedo y sombras... muchas sombras. Una injusticia social que ataca de raíz nuestra dignidad como sociedad y nuestros valores, ya que esta violencia traspasa de lo privado a lo público y desde lo social a lo político.


¡No se pega!

Y las cifras hablan por si solas, desde que se recogen estadísticas sobre el tema, en España han muerto a mano sus parejas o ex-parejas más de 650 mujeres, solo el año pasado 61. De todas ellas, tan solo 4 habían denunciado a su agresor. El 73,3% de las víctimas eran españolas y el 22,7% de otra nacionalidad. Además la Macroencuesta de Violencia de Género elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), arroja cifras espeluznantes como que más del 10% de las mujeres españolas, más de 2 millones, han sufrido malos tratos alguna vez en su vida, y más de 600.000 al menos en el último año. Por  si esto no bastase, un estudio realizado a partir de las sentencias judiciales en 2010 desvela que solo un 4% de los condenados por crímenes de violencia de género estaban bajo la influencia del alcohol o las drogas cuando cometieron los asesinatos.

Dependiendo del país en el que nos encontremos la proporción de mujeres que sufren maltrato físico en su hogar puede llegar a tres de cada cuatro. Y en el caso de la violencia y agresión sexual los porcentajes de víctimas pueden alcanzar el 56% en países como Etiopía. Mujeres entre 15 y 44 años que viven una realidad, en la que es mucho más probable ser violada que tener un accidente de coche. 

Como decía William Blake, aquél poeta maldito, "Quien ha permitido que abuses de él, te conoce". Y bien conocen y conocían estas mujeres el alma negra de sus agresores y asesinos. ¡Hasta un niño sabría que NO SE PEGA, que no se hiere a quien se quiere y que se debe respetar a los demás como a uno mismo!


"No se nace mujer: llega una a serlo".


Sobra decir que ningún acto violento es admisible, sea quien sea su destinatario, pero en el caso de la mujer, está violencia se une al hecho de que no existe una igualdad real entre ambos géneros. En muchos países no se reconocen a las mujeres los mismos derechos civiles, ni mucho menos en lo tocante a propiedades, o al ejercicio de su libertad individual. La publicación The World's Women (ONU) recoge testimonios tan explícitos como el de esta mujer ugandesa que señala que...
"Seguimos siendo ciudadanas de segunda clase... o de tercera clase más bien, pues nuestros hijos varones van delante nuestro. Hasta los burros y los tractores reciben a veces mejor trato".

Nunca me he considerado un mujer feminista, creo firmemente que biológica y genéticamente hombres y mujeres somos diferentes, y esa es una diferencia sana y natural. Lo que no acepto es que socialmente se desvirtúe esa diversidad, y el concepto de mujer se cree como si de un producto cultural se tratase. Sí... somos madres, esposas, hermanas, hijas, pero ante todo somos personas con identidad y criterio propio. Y en este  camino, debemos agradecer a muchas mujeres que han luchado durante mucho tiempo para que esto sea reconocido hoy en día así, desde la revolucionaria Cristina Pisan, considerada como "el primer escritor/a profesional de la historia", la solitaria Mary Wollstonecraft,  la sufragista britanica, Emily Wilding Davison, que perdió la vida al arrojarse debajo del caballo del rey como protesta en 1913, la increíble Simone de Bevauvoir y su célebre "Segundo sexo", y muchas, muchas más.

Porque como muy bien decía Simone de Bevauvoir: "No se nace mujer: llega una  a serlo".


Hoy voy a pedirte que compartas esta entrada, que me ayudes a recordarles a muchos que... LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER ES UNA HERIDA QUE NOS DUELE A TODOS.

12 comentarios:

  1. Muy bueno tu artículo, para que todas las mujeres y hombres tengan presente y reflexionar...

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    1. Según lo escribís me enteré de lo de las tres mujeres retenidas durante 30 años en un piso en el Reino Unido, y la verdad es que con estos temas me hierve la sangre. Un saludo =)

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  2. Me gusta leerte Cristina. Viví en Dominicana hace unos años, y las Hermanas Mirabal son un símbolo muy presente en el país. hace años, en el 2006, tuve la gran suerte de poder participar en la primera manifestación de mujeres en la ciudad de Higüey, un 8 de marzo, la primera ocasión que las mujeres salían por ellas a las calles a reivindicarse.... mucho trabajo nos queda a la Humanidad para mejorar. Excelente reflexión la que nos ofreces. Gracias.

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    1. Muchas gracias Sandra. Mucho, mucho trabajo nos queda y a veces pienso que en algunas cosas incluso hemos retrocedido. Un saludo :)

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  3. Un diez Cristina enhorabuena sobre todo la parte en que dices que no solo somos madres etc somos personas individuales con sentimientos y muy validas Basta ya de este maltrato . Un Abrazo

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  4. Este artículo me duele enormemente. Yo fui víctima de violencia de género. Hace 6 años que pude romper con ese matrimonio. Pero nunca estás segura, porque en cualquier momento puede suceder igualmente. El maltratador nunca de teja en paz. Hay mucha hipocresía en todo esto por parte de los gobernantes y principalmente de la justicia. De cara al electorado te dicen que van hacer esto y lo otro, no creas nada Cristina, no es así. Yo he denunciado varias veces, he tenido un parte médico. No sirvió de nada, el médico comenzó tachando la fecha en la que relataba lo sucedido porque se confundió y ese tachón iluminó al abogado de mi ex y en el juicio ideó una trama que no había sucedido. El denunciado con negar todo lo sucedido tiene todo ganado. Porque la justicia, en el caso de la violencia de género no está para defender a la mujer, está para defender al acusado, a nosotras nos dejan totalmente desprotegidas. En los puntos de encuentro, donde dejamos a nuestros hijos para que los recojan sus padres, igualmente nos miran mal. Como “malas pécoras” que no queremos que sus padres los vean. Esas es la historia que ellos cuentan siempre. Yo he denunciado en dos ocasiones y en las dos ha salido absuelto. En la primera denuncia, tardé más de tres horas en poder hacerla. La policía intentaba convencerme de que no lo hiciera. Después te enteras de que es porque hay mucha denuncia falsa. Bien lo entiendo, pero yo llevaba heridas en mi cuello porque me había estrangulado. Eso no lo podía fingir. Hoy en día me encuentro mucho más tranquila, mi hijo también. La criatura con seis años tenía ya ataques de ansiedad, por él lo denuncié. Yo no soy de las que dicen aguanto por mis hijos. No, porque precisamente por ellos tienes que hacerlo, no podemos consentir como madres que ellos tengan que pasar por esto. Aunque mis denuncias a mi no me han servido. Aconsejo que se denuncie, SIEMPRE. Con la esperanza de que algún día esto cambie. Ese cambio lo lograremos nosotras mismas, no teniendo miedo, porque nosotras somos las fuertes, el maltratador tiene un gran complejo de inferioridad y por ello ejerce ese dominio sobre nosotras. Las fuertes somos nosotras sin ninguna duda y eso hará que al final ganemos la partida. Gracias Cristina.

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    1. Gracias a ti Monserrat, no puedo ni imaginar por lo que has pasado, pero hay que tener un gran valor y entereza para contarlo. Gracias por ser un ejemplo, gracias por tus palabras, gracias por tu sensibilidad. Te mando un abrazo que aunque sea virtual espero que te llegue con todo el cariño con el que te lo doy :D

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  5. El tema es demoledor, no es natural que hoy en día se consienta tanta brutalidad y tontería.

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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