30/9/13

¡Harpo Marx habla!, el hombre más normal de Hollywood.

HARPO MARX: "No sé si mi vida ha sido un éxito o un fracaso. Pero como no tengo ninguna prisa en convertirme en una de las dos cosas y dejar de ser la otra, y puesto que me tomo simplemente las cosas tal y como vienen, me sobra mucho tiempo para disfrutar de la vida".

"Si algo es característico en mí, es la única cosa que el público no conoce: mi voz".

"Así pues, ha llegado el momento de echar a volar la imaginación, tumbarme al sol, quitarme los zapatos y, por fin hablar".

Estas tres frases corresponden al primer capítulo del libro autobiográfico de Harpo Marx, ¡Harpo habla!, publicado en 1961. Y vaya si lo hace, Harpo habla y de que manera. No he disfrutado tanto, ni me he reído tan a gusto, como al leer este libro durante el verano. Si tenéis oportunidad de leerlo, hacedlo porque no se os borrará la sonrisa del rostro, y contagia un gran optimismo.
  
La verdad, es que Harpo Marx, ha sido todo un descubrimiento... de Groucho lo sabemos todo o casi todo, de Chico lo intuimos, Gummo y Zeppo siempre estuvieron en un discreto segundo plano, pero Harpo aún siendo mudo en escena,  tenía grandes y conmovedoras cosas que contarnos. 
Nació en Nueva York el 23 de noviembre de 1888, actor y músico, fue uno de los míticos "Hermanos Marx". Su nombre era Adolph Marx aunque se lo cambiaría tiempo después por Arthur. Nosotros siempre lo recordaremos con su peluca naranja, su gabardina con los bolsillos repletos de cosas, su bocina y su arpa. Fue uno de los solteros más codiciados de Hollywood hasta que se casó con Susan Fleming con la que adoptó cuatro hijos.
 


Su familia era muy pobre, y cuanto más pobre era más bocas tenían que alimentar, en total 10. Les gustaba jactarse de haber podido engañar a su casero de Nueva York durante más de once años cada vez que venía a cobrar la mensualidad. Ya en Chicago, dónde su madre, Minnie Marx, consiguió la hipoteca de una casa, cada vez que se desmadraban en alguna actuación (cosa que pasaba muy a menudo) su madre solo tenía que decir en voz alta ¡Greenbaum, chicos!, y todo volvía a la normalidad. Ese era el nombre del caballero que todos los meses pasaba a cobrar la letra de la casa.

Fue Minnie quien siempre tuvo la firme decisión de que sus hijos y su hermano triunfasen sobre el escenario, ya que Groucho siempre quiso ser escritor, Chico un tahúr profesional, Gummo quería ser inventor, Zeppo un boxeador y Harpo tocar el piano.

Sus apodos los recibieron de la forma más surrealista posible, como todo en ellos. Fue durante una partida de póquer con el monologuista Art Fischer, en Rockford. Éste al repartir una mano de póquer bromeando fue poniendo apodo tras apodo. Harpo tocaba el arpa, Chicko perseguía a las chicas todo el tiempo (la "c" la perdería por un error del linotipista en el cartel de una actuación), Groucho que guardaba el dinero en un monedero y  Gummo con sus zapatos de goma. A su hermano Herbie, fueron ellos mismos quienes más tarde le pondrían el nombre de Zeppo.

Los Hermanos Marx comenzaron su carrera como un número musical, y en esto Harpo como músico tenia un talento natural, pero como cantante era bastante malo, de hecho acertaba a abrir los labios cada vez que lo hacia Groucho para salvar el número. Una vez aceptó cantar para un empresario en un número, por cinco dolares, y al acabar la penosa actuación el empresario pretendía multarle con cinco dolares en lugar de pagarle por el desastre que montó. Tuvieron varios nombres artísticos antes de conocerse como "Los Hermanos Marx", "Los Ruiseñores" y "Las seis Mascotas". Y se convirtieron en un espectáculo cómico tras tener que improvisar un espectáculo nuevo para una actuación en Texas, "School Days" que encantó al público y se convirtió en pieza fija de su repertorio.

Pero, ¿porqué dejo de hablar Harpo?. Fue a raíz de una crítica del periódico de "Champaign Urbana", en la que se alababa la caracterización y la forma tan divertida en la que Harpo hacía su pantomima, pero este efecto se perdía cuando hablaba señalaba el crítico. Harpo herido en su orgullo tuvo la suficiente lucidez para darse cuenta de que era cierto y comunicó a Minnie que jamás volvería a hablar sobre un escenario, dedicó sus esfuerzos a trabajar recursos escénicos que no requiriesen que hablase y robó su famosa bocina que incluyó en el espectáculo, así que enmudeció.

El arpa fue una decisión de Minnie que la adquirió para mejorar el espectáculo de las Seis Mascotas. Harpo no sabía tocarla y de hecho durante sus actuaciones la colocaba sobre el hombro equivocado hasta que vio la ilustración de dos angelitos, uno de ellos tocaba el arpa y la apoyaba en su hombro derecho al contrario que él; esta fue su única lección de arpa.
Anécdotas sobre los escenarios muchas, de hecho era normal en ellos saltarse los diálogos o emprender guerras con los músicos del foso del teatro, de hecho fue así como Chicko se incorporó al número. No fueron pocos los sitios dónde acabaron con parte del atrezzo tras sus locuras y peleas fingidas, en las el público estallaba y no podía parar de reír.
  
Harpo señala en su libro autobiográfico que su debilidad siempre fue la gente, le gustaba escuchar a sus amigos y cuando estaba con ellos no había necesidad de hacer nada más. Fue un hombre muy querido en Hollywood y miembro de prestigiosos clubs como la Mesa Redonda de Algonquin. Otra de sus grandes pasiones era el golf, y no son pocas las anécdotas que refiere de su deporte favorito. Así durante una partida, después de que su bola cayese en la arena y ante la segura perspectiva de perder, Harpo quiso distraerse e improvisó con una manguera y unas hojas de hierba recién cortada. Se introdujo todo dentro del pantalón y cuando se aproximaron los jugadores abrió la manguera empapandose el pantalón de un liquido verde. Alarmados, le llevaron al doctor que le recomendó de inmediato hacerse un análisis de orina para detectar el problema. Y problemas si hubo, ya que al día siguiente no pudo presentarse a jugar porque las hojas que había utilizado eran hiedra venenosa y tenia una gran erupción.

O uno de sus muchos pulsos con el prestigio Club de Golf Hillcrest, uno de ellos se debió a la amonestación que recibió tras una partida de golf, en la que George Burns y él se quitaron la camisa por el calor que hacía. Después de recibir la carta de la Junta Directiva, volvieron al día siguiente e hicieron exactamente lo mismo, lo que les valió una expulsión de dos semanas. Al cabo de las cuáles juraron reformarse y acudieron a jugar, pero esta vez lo que se quitaron fue los pantalones, ya que no existía ninguna norma al respecto. Jugaron 18 hoyos en camisa y calzoncillos.

A esta altura del post de hoy, estoy segura de que más de uno está sonriendo, y es que la vida de este actor supera con creces la de su personaje. Admiro la forma en la que vivió su vida, su optimismo, su entrega y su espíritu. Dan ganas de saltar dentro del libro y compartir algunas de sus aventuras con él. Un gran actor, músico y cómico sin duda; y un gran hombre sin más.

Harpo Marx habla y a mí me ha llegado muy hondo, ¡hasta la próxima!.

8 comentarios:

  1. Lo leeré. No sabía que había escrito un libro. Hace tiempo que no veo una peli de ellos, ¡con lo que me río! Harpo y Groucho son mis favoritos, el yin y el yang. Gracias por este rato tan agradable que me has hecho pasar. Me voy a la cama con una sonrisa. Saludos, Cristina.

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  2. yo lo lei y me gusto mucho, no pare de reir. tendre que volver a leerlo

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  3. Bueeeeno!! ¿de verdad era así?? estupendo Cristina,un lujo de información esta, comparto

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    Respuestas
    1. No resulta dificil, hacernos leer este articulo, estos personajes me son tan idílicos que necesariamente tenia que leerlo y conocer ese pasaje de su historia.
      Gracias
      3mil.

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    2. Gracias a tí Emilio y si tienes oportunidad ojea el libro es magnífico

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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