11/9/13

Mentiras, engaños y fraudes que hicieron historia, ¿te los habrías creído?


Hace unas semanas leía un artículo sobre un zoológico de la ciudad de Luahe, en China, que había sido denunciado por disfrazar a mastines de supuestos leones, y a ratas como exóticos reptiles. Luego cobraban 15 yuanes a los pobres incautos que se acercaban al zoo con la promesa de ver leones africanos. Cuando leí la noticia, lo primero que se me vino a la cabeza, a parte de lo peregrina y ridícula de la idea, fue pensar si habría habido alguien que se hubiese podido creer semejante fraude. Pero la verdad, es que he de reconocer, que a lo largo de la historia ha habido engaños mucho peores que éste, que sí han conseguido embaucar a más de uno. Por ello, hoy hablaremos precisamente de eso, vamos a rememorar esos increíbles engaños...

"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo", Abraham Lincoln.

Si buscamos en el diccionario la palabra "engañar" nos encontraremos con las siguientes acepciones; dar a la mentira apariencia de verdad, inducir a otro a creer y tener por cierto lo que no es, estafar, producir ilusión, entretener, distraer, negarse a aceptar la verdad, etc. Todo esto es lo que hicieron los hombres y mujeres  que hoy os traigo a "Mujer después de los 40", hicieron del engaño, del fraude y de la mentira un arte y una forma de vida. Y lo consiguieron, engañaron a miles, millones de personas, algunos incluso durante varias décadas. 

El engaño y la mentira forman y formarán parte de la historia del hombre y lo acompañarán siempre, yo os he recogido aquí algunas de las mentiras, engaños y fraudes que hicieron historia, ¿os los habríais creído?.


1. En primer lugar tengo que decir, que el engaño, puede venir no porque lo que digamos no sea cierto sino porque la verdad acabe teniendo apariencia de mentira. Una vez escuché hablar acerca del bailarín Nijinsky, decía un admirador que "...era increíble simplemente porque parecía increíble" y te hacía sentir así cuando le veías bailar. Pues, lo contrario le ocurrió al protagonista de nuestro primer engaño, porque en realidad no hubo tal, pero si le acusaron de fraude. Hablamos del descubrimiento de las "Cuevas de Altamira", que como muchas otras cosas fue por pura casualidad. Un aparcero, Modesto Cubillas, cazaba con su perro cuando descubrió una cavidad en la "Finca Altamira". Éste comunicó su descubrimiento a Marcelino Sanz de Sautuola, que tras visitar las cuevas decidió estudiarlas con detalle. La primera visitante de las cuevas fue su hija María, que lo acompañaba en sus jornadas de estudio.

En 1880, publicó su gran trabajo sobre las cuevas, situando las pinturas en la prehistoria, en el Paleolítico. Sin embargo, la comunidad científica no aceptó sus planteamientos e incluso le acusó de fraude, ya que el buen estado de las cuevas hacía pensar en la manipulación de las mismas. Fue el prestigioso prehistoriador francés E. de Cartailhac el más duro con Sautuola. Más tarde, Cartailhac, en 1902 publicó el artículo "... Mea culpa dun sceptique" reconociendo su verdadero valor y dando el reconocimiento universal que merece, a la que ha sido calificada como la "Capilla Sixtina del Paleolítico".

Sin embargo, Sautuola ya había fallecido cuando este reconocimiento llegó y nunca recibió estas disculpas, sirva este pequeña reseña como un recordatorio.
  
2. En el siguiente caso, que es uno de mis favoritos, el engañó se aprovecha de nuestros miedos y debilidades, que utilizados de forma inteligente son un arma muy poderosa para cualquiera. Me refiero al gran Orson Wells y su "Guerra de los Mundos". Ocurrió el 30 de octubre de 1938, cuando Wells y el Teatro Mercurio hicieron una adaptación radiofónica en la CBS del clásico de H.G. Wells, "La Guerra de los Mundos". El programa de 59 minutos se realizó como si de un noticiario normal se tratase, con testimonios y la narración del propio Wells (como Doctor Pearson), sobre una lluvia de meteoritos que resultaban ser cápsulas con extraterrestres que invadían la tierra. El propio presentador acababa muriendo en la azotea de la CBS víctima del ataque.

El programa tenía una muy breve introducción, pero hasta el minuto 40.39  no hubo otro mensaje aclaratorio. Por lo que los oyentes que conectaron con la emisión y no pudieron escuchar la introducción creyeron que la invasión era real y el pánico cundió por las calles de Nueva Yok y Nueva Yersey (donde se originaron los informes). La alarma se extendió por todo el país...

La centralita de la cadena se colapsó y las comisarias se llenaron de aterrorizados ciudadanos que buscaban protección contra el ataque.

Este hecho demostró el poder de los medios de comunicación de masas y catapultó la carrera de Wells, que al día siguiente se vió obligado a pedir perdón aduciendo que todo fue un error. ¿Error o engaño intencionado?


3. En este tercer ejemplo, el engaño se alimenta de nuestros anhelos, de nuestras ilusiones, de nuestra necesidad de creer. Corría el año 1869 cuando en la granja de William Stub Newell se hizo un descubrimiento impactante mientras excavaban un pozo de agua. Se había encontrado el cuerpo petrificado de un gigante de tres metros y medio de altura, el "Gigante de Cardiff".

En cuanto la noticia se hizo pública, miles de curiosos acudieron a ver al misterioso gigante (eso sí previo pago de 50 centavos), que algunos relacionaban con los gigantes que la Biblia describe en el Génesis.

Y por supuesto, todo fue un montaje perpetrado por el empresario George Hull. Éste cuando ya se descubrió el engaño, dijo que como ateo que era quiso gastar una broma a un metodista con el que solía conversar de religión. Una broma muy lucrativa, puesto que pese a haber desembolsado 2.600 dolares para pagar la talla de esta figura a partir de un bloque de yeso, y al granjero que lo descubrió. Se embolsó miles de dolares por las visitas que recibió, y por la venta del mismo por 37.500 dolares. Sí, porque aunque cueste creerlo, una vez ya descubierto el engaño, por un paleontólogo de Yale que describió el descubrimiento como un burdo fraude en el que se podían apreciar incluso las huellas del cincel del escultor, la gente siguió visitándolo.

Barnum, dueño de varios circos ante la imposibilidad de comprar el gigante a sus nuevos dueños, creó el suyo propio y lo exhibió por toda Norteamerica, recibiendo más visitas que el autentico.

Hoy en día podemos ver al "Gigante de Cardiff" en el "Farmen's Museum" de Cooperstown en New York, y a su copia en el "Marvin`s Marvelous Mechanical Museum" de Detroit. Ambos continúan recibiendo muchas visitas.

4. Aquí tenéis un fraude cuya función fue básicamente la de entretener, o distraer la atención del embaucado con un fin muy concreto. Nos situamos en la Segunda Guerra Mundial, en la que los aliados antes del Día D, del desembarco en Normandia realizaron multitud de operaciones de inteligencia para proteger la ubicación real del desembarco y la fecha, del ejercito alemán. Es mítico el ejercito ficticio que crearon y pusieron a cargo del General Pattón, con once divisiones, cerca del paso de Calais.  Se construyeron tanques de plástico, soldados de madera, siluetas de madera y cartón de vehículos y aviones, mensajes de radio continuos dirigidos a este ejercito, etc. Todo un despliegue de medios.

Pero no es la operación "Quicksilver", la que nos trae hoy aquí, sino la de "El hombre que nunca existió". El comandante William Martín, cuyo cadáver fue encontrado por un pescador, en las costas de Huelva, en la primavera de 1943. Al examinar el cuerpo del militar británico fueron encontrados documentos, mapas y cartas que fueron calificadas de ultra secretas, ya que en ellas se situaba el desembarco aliado en Grecia.El engaño diseñado por el capitán Ewen Montagu funcionó y mientras los alemanes fortificaban Grecia, varias divisiones desembarcaban en Sicilia dos meses más tarde.

¿Y quien era entonces el hombre que había sido enterrado en el cementerio de "La Soledad"? Un pobre vagabundo que fue utilizado como señuelo y al que crearon una identidad falsa. Y aunque en la lápida figura como comandante William Martín, pasará a la historia como "el hombre que nunca existió" pero que pese a ello, salvó innumerables vidas.

5. Y para terminar un engaño clásico, en el que el estafador consigue dar a la mentira apariencia de verdad. No podía faltar, hablamos de Nessi y su fotografía más famosa. La primera referencia que se tiene de Nessi, fue recogida en la biografía que el abad Admnán escribió sobre San Columbano. Un monje irlandés que en el 565 presenció en la orilla del lago la aparición del "monstruo". Otro abistamiento célebre es el del matrimonio MacKay que observó la estela que dejaba algo que se movía en el agua y que mostraba dos jorobas. Pero sin duda, la fotografía y documento más famoso de Nessi, fue la atribuida a Robert Kenneth Wilson el 19 de abril de 1934, aunque se cree que es obra de Lambert Wilson. Una instantánea en la que por fin podíamos ver con todo detalle la cabeza y el cuello de este legendario monstruo o plesiosaurio, como muchos sostienen. Esta "foto del cirujano" como fue bautizada, en contra de lo que se podía pensar fue aceptada y vendida al Daily Mail, y aunque tuvo algunos detractores se tomó, durante un tiempo, como una evidencia de la existencia de Nessi. Sin embargo, años después se puedo demostrar que no era más que un simple fotomontaje.

Vistos ahora, con la distancia que da el tiempo y el conocimiento de cómo se produjeron los hechos, parece increíble que estos engaños se hayan podido desarrollar. Pero ¿estamos seguros de que algunos de nosotros no habríamos caído victimas de ellos?. Y no porque los estafadores tengan una habilidad especial, que también los hay, sino porque en la mayoría de las ocasiones somos nosotros mismos los que permitimos el engaño, recordad lo que dijo Frederic Nietzsche... 

"La mentira más común es aquella con la que el hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano".

4 comentarios:

  1. Me encanta el post! Sólo puedo añadir una cosa: el engaño es lo más ruin que puede hacer un ser humano a otro, y muchas veces, tenemos los ojos cerrados y no somos capaces de verlo hasta que tomamos distancia de ello.

    Un beso enorme,
    Nika
    http://eldenika.blogspot.com.es/

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    Respuestas
    1. Estoy contigo, la frase final de Nietzsche yo la interpreto como que en la mayoria de los casos somos nosotros mismos quienes nos dejamos engañar. Ahora que como bien dice el refranero español, antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. Un saludo :)

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  2. Muchos quizás estamos consciente del engaño, pero queremos creer de lo que vemos sea cierto y se apegue a nuestra creencia.

    En el caso de los cristianos ven a su salvador en todos lados, incluso en lugares más insólitos, y creen lo que ven y se dicen que son mensajes ya que quieren tener una prueba de la existencia de lo que creen.

    Muy similar de los ovnis, piegrande, el yeti, los duendes y un largo etcetera, aunque sabemos que los videos o imagenes sean falsas queremos muy dentro de nosotros darle un grado de credibilidad.


    saludos!

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    Respuestas
    1. Es cierto, el engaño utilza el caldo de cultivo de nuestros anhelos, miedos y debilidades, :)

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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