25/7/13

¡Niñas esposas, infancias robadas y vidas rotas!


El Instituto de Investigaciones de Medios de Comunicación en Oriente Medio (MEMRI) ha difundido un vídeo en Youtube en el que una niña yemení de once años explica como sus padres querían forzarla a casarse. El nombre de esta niña es Nada Al-Ahdals, y cuesta creer que con once años se tenga el arrojo y valentía que muestra Nada en su testimonio. 

Las palabras de Nada son desgarradoras por su crudeza y coraje, muestra una rabia, una desesperación, sin derramar ni una sola lágrima, que sobrecogen:

"¿Qué pasa con la inocencia de la infancia?, ¿qué han hecho mal los niños?, ¿por qué nos casan de esa manera?"

"Algunos niños decidieron lanzarse al mar. Están muertos ahora. Eso no es normal en niños inocentes"

"Estoy mejor muerta, prefiero morir."

"¡Adelante, Cásenme! Me mataré como si nada."

“Me han amenazado con matarme si me iba con mi tío, ¿Qué clase de gente amenaza a niños inocentes?”

“Han matado nuestros sueños, han matado todo dentro de nosotros.”

“No soy un artículo para la venta. Soy un ser humano y preferiría morir que casarme a esta edad.”

Nada vivía con tío en la capital yemení desde los dos años de edad, y cuenta como hace un mes fue a visitar a sus padres a los que no conocía. Cuando quiso regresar con su tío se lo impidieron porque ya habían concertado su matrimonio con un hombre mayor que ella.



El caso de Nada ha dado la vuelta al mundo y afortunadamente gracias al coraje y valor de esta pequeña no ha tenido un trágico final. Sin embargo, no es un hecho aislado, más de setenta millones de niñas hoy en día son obligadas a casarse, la mayoría con hombres que les doblan o triplican su edad. Una vida e infancia robadas marcadas por el maltrato, violaciones, sumisión, prácticamente esclavitud, y en muchísimos casos la muerte o el suicidio. Cuesta pensar que una niña de 8 ó 10 años vea como única salida la muerte y la sienta como una liberación.

A mi como mujer me asquea, como madre me indigna, y como ser humano me sobrecoge. No hay forma de recomponer estas vidas mutiladas, ni de devolverles el consuelo a las pequeñas niñas que ya no están  con nosotros, pero sirvan al menos estas palabras para recordar su historia y que se escuche, que se escuche muy alto.
Marzia Bazmohamed: Casada con un hombre mayor que la molía a palos, se prendió fuego ante el temor de confesarle a su marido que su televisor estaba roto. Sin embargo, su acto no le trajo la ansiada liberación sino un rostro y cuerpo desfigurados y una brutal paliza al salir del hospital.
Nasreen: Otra niña esposa afgana de Kunduz, decidió quitarse la vida a los 18 años en ausencia de su marido con un fusil de caza.
Meigon: En Herat, Meigon relató a la famosa fotógrafa Stephanie Sinclair como fue vendida por su padre drogadicto a los 11 años y como fue violada por su esposo.
Ghulam Haider: Una niña afgana de 11 años casada con Faiz Mohammed de 40 años. Ghulam soñaba con estudiar y poder ser profesora pero tras su matrimonio dejó la escuela. El caso de Ghulam en Afganistan no es un hecho aislado, ya que aproximadamente un 57% de las niñas afganas se casan antes de los 16 años, la edad legal para contraer matrimonio.
Estos testimonios se repiten en muchos países en los que niñas son vendidas y entregadas como si de mercancía se tratase. Matrimonios tempranos que son bien vistos, e incluso deseados como en comunidades como la Newar del Nepal, dónde se considera una bendición que la mujer se despose antes de la primera menstruación. O como el caso, que también saltó a la prensa de una niña de Arabia Saudí que logró divorciarse de su anciano marido, al que se le calculaba una edad de 86 años, aunque él afirmase tener 70. El hombre se sentía estafado por la familia de la joven que le aseguró que ella tenía 25 años y a los que pagó 20.000 dólares.
Sin embargo, es cierto que las leyes de ese país no determinan una edad mínima para el matrimonio por lo que estos casos son muy frecuentes. Activistas como Suhaila Zein al-Abedin describen la situación de esta manera
“Cuando consideras la gran diferencia de edad, no parece que la joven se estuviera casando, sino que es vendida”, “Los padres de la joven deben hacerse responsables”. Suhaila Zein al-Abedin

Y si hablamos de “matrimonio infantil” debemos hablar de Stephanie Sinclair (todas las fotos que aparecen en el post son de esta fotógrafa), que con su cámara recorre el mundo, cubriendo países como Afganistán, Nepal, Etiopía, India y Yemen, y con sus fotografías denuncia y da a conocer esta realidad arraigada en muchas comunidades. Aquí tenéis un ejemplo que ilustra el trabajo de esta comprometida fotógrafa, el famoso vídeo “Too Young to Wed: The Secret World of Child Brides”.






6 comentarios:

  1. Impactante, sobrecogedor e indignante como dices el testimonio de esta niña.
    Las mentalidades y actitudes retrógradas y esclavistas hasta niveles inimaginables y amparadas por las leyes y dogmas religiosos es lo que nos trae estas terribles situaciones.
    Sea como fuere tenemos que seguir adelante luchando contra todos ellos hasta conseguir erradicarlos.
    Un abrazo Cristina.

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    1. creo que no se puede decir más claro no hay nada que justifique situaciones como esta. Un saludo Juan

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  2. Me da tanta tristeza saber que esas pobres pequeñas no tienen nadie que levante la voz por ellas, ojalá el mundo ponga atención en los pequeños que sufren tanto en tantos sitios dle mundo

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    1. Ojalá Azul, parece mentira que en pleno siglo XXI tengamos que defender derechos tan básicos como la libertad y la justicia de las que estas niñas se ven privadas. Un saludo

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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