16/7/13

¡Vacaciones, vacans, vacare, vacuos, vacatio!
























Hoy comienzo mis vacaciones, aunque cortitas, muy, muy deseadas. He dejado programados post para que no me echeis de menos demasiado, lo que sí que tardaré un poco más es en contestar vuestros comentarios. Y ya puestos, si tengo que hablar de algo hoy es precisamente será de eso, de vacaciones. 

Vacación (Del lat. vacatĭo, -ōnis).
1. f. Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. U. m. en pl.

2. f. Tiempo que dura la cesación del trabajo. U. m. en pl.

"Vacaciones en Roma", 1953.
La etimología de la palabra vacaciones nos lleva al latín “vacans”, del verbo “vacare” (estar libre, desocupado, vacante), “vacuus” (vacío, desocupado libre) y “vacui dies” (días de descanso) y “vacationis” (dispensa, exención). Fijaos en los adjetivos, libre, desocupado, vacío, descanso…, suenan bien ¡verdad!

Pero, lo que para nosotros es tan natural y parece que nos ha acompañado siempre tal y como las conocemos, en realidad no es así. Ahora eso sí, España como destino turístico, hasta en la época de los romanos que acudían a través de las calzadas construidas en el siglo II por el emperador Adriano para pasar los veranos en la Galia y en Hispania. Pero no hay que hacer una traducción literal, porque lo que los romanos llamaban “Díes Vacantes” eran los días en los que se trabajaba al estar libres de obligación religiosa.

Avanzamos un poco y llegamos a la Edad Media, ahí encontramos según consta en “Las Partidas” de Alfonso X el Sabio, las “vacatio judiciales”, por las que los  campesinos estaban liberados de ser citados por los tribunales en los dos meses de máxima labor en el campo, o sea en el verano.
Así que los sufridos jueces tomaban el periodo de verano como periodo de descanso por la falta de actividad. A los jueces, se sumaron el clero y los escolares, ya que casi siempre eran clérigos los que impartían las clases.
Damos un gran salto y nos plantamos en la Francia del XVIII, en la que  muchos aristócratas  comenzaron a desplazarse durante los meses estivales a la campiña.  Hipolito Taine, describe estos viajes en su libro “Orígenes de la Francia Contemporánea”.
Ya en el siglo XIX, se publican las primeras guías para viajeros en Alemania  y se construyen muchos hoteles y nuevos balnearios. A principios del siglo XX continúa la práctica común entre los médicos de escoger las vacaciones para sus pacientes, como parte de sus tratamientos.
La irrupción del ferrocarril y su gran expansión como medio de transporte, contribuyó al desarrollo en el segundo tercio del siglo XX de un turismo más popular.
 

No obstante hay que señalar unos decenios antes, un hito muy importante en la evolución de nuestras amadas “vacaciones”. Hablamos del 7 de junio de 1936 en el que el Gobierno francés, dirigido por Leon Blum firmó unos acuerdos que recogían la jornada laboral de 40 horas y el reconocimiento de las vacaciones pagadas, que en un principio fueron de dos semanas.

La Segunda Guerra Mundial supuso un paréntesis tras el cual el fenómeno de las vacaciones se extendió hasta llegar, a la explosión del turismo de masas de los años 60 

En 1948, de hecho, se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de la Naciones Unidas, en su artículo 24, el derecho de toda persona al descanso, al disfrute del tiempo libre y a vacaciones periódicas pagadas.

En España, tenemos que destacar tres momentos clave. Primero, el artículo 46 de la constitución aprobada en la República que en 1931 establecía una semana de vacaciones anuales remuneradas

En segundo lugar,  la instauración de la paga de vacaciones durante el régimen de Franco. 

Y por último, el 30 de julio de 1983, en el que entró en vigor en España la nueva ley laboral que establecía las 40 horas semanales de trabajo y los 30 días de vacaciones anuales.

Y si hacemos un recorrido por el mundo deciros que…

- nos convendría irnos de vacaciones en Suecia o Francia dónde disfrutan de cinco semanas,
- en Taiwan, Hong Kong o Singapur olvidaros porque únicamente tendríamos 7 días,
- en países como Australia, China o EE.UU. nos son obligatorias,
- y haremos mención especial a Japón, no porque sean vacaciones de 10 días laborales con derecho a paga, sino porque están instituidas oficialmente 5 semanas de vacaciones para los casos en los que se reconozca un problema de “karōshi o muerte por exceso de trabajo.
El "Karōshi" es una palabra japonesa que alude a los casos de "muerte por exceso de trabajo". Un fenómeno social, reconocido por el gobierno japonés en 1987, que se da desde hace décadas y que muestra un  incremento de la tasa de mortalidad como resulto de complicaciones derivadas de exceso de horas de trabajo, como derrames cerebrales y ataques cardíacos. He encontrado cifras del número de victimas de "karōshi" estimadas, y en 2005 ya eran  de 355, siendo 147 mortales. Aunque el "Consejo Nacional de Defensa de las Víctimas del karōshi", habla de unos 10.000 trabajadores japoneses afectados cada año.

El caso más conocido es el de un ingeniero de Toyota al que su hija encontró muerto el día antes de viajar a EE.UU., y que en sus últimos meses de vida junto a su jornada laboral trabajaba unas 90 horas extras más al mes que además incluían noches, fines de semana y viajes al extranjero. En Corea del Sur el nombre que recibe éste fenómeno se denomina "gwarosa".

Pero ni "Karōshi", ni "gwarosa", yo me voy de vacaciones.

No me despido, porque os dejado preparadas cositas como de costumbre, así que... "Mujer después de los 40", ¡hasta mañana!. 

2 comentarios:

Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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