21/6/13

Taller Práctico: El "Modelo Iceberg".

Hoy continuamos con la sección de "Taller Práctico" en la que vamos entrenando diferentes habilidades sociales, temas de búsqueda de empleo, comunicación, etc. Espero vuestros comentarios.


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Iceberg: Pedazo grande de hielo dulce flotante desprendido de un glaciar formado por nieve o de una plataforma de hielo. Sobresale del agua sólo una octava parte de su volumen total, por lo que constituyen un peligro para la navegación, ya que pueden alcanzar dimensiones enormes.

Iceberg que hundió al Titanic, fotografiado por el marinero Stephan Rehorek.

Con las personas ocurre lo mismo, y no me refiero a que seamos como grandes masas de hielo que, arrastradas peligrosamente a la deriva van hundiendo lo que encuentran a su paso (aunque la verdad es que algunos sí que lo parecen); sino a que hay una gran parte de nosotros que permanece bajo la superficie.
Cuando imparto talleres sobre “cómo hablar en público” o de “búsqueda de empleo”. Me gusta introducirlos analizando cuál es la situación de partida de cada alumno y cómo pueden adaptar el curso a su caso particular. Y aquí es donde aparece nuestro protagonista de hoy, el “Modelo Iceberg”.

En cada persona, al igual que en un iceberg, hay una parte mucho más visible que el resto (diremos que es esa octava parte que asoma sobre la superficie) y otros aspectos no menos importantes pero sí ocultos al menos a primera vista y más difíciles de reconocer. Lo que tiene más visibilidad  en nuestro perfil porque es lo más fácil de identificar son nuestros conocimientos (lo que sé) y nuestras habilidades o destrezas (lo que sé hacer). En un curriculum se corresponderían, por ejemplo, con la formación que tengo y con la experiencia que puedo demostrar.
Sin embargo, hay muchísimo más (esos siete octavos que permanecen ocultos bajo la superficie) que es lo que verdaderamente nos define y nos puede diferenciar del resto. Hablamos de nuestra actitud (lo que deseo hacer) y de nuestros rasgos de personalidad (cómo suelo hacerlo). En una entrevista de trabajo, un buen entrevistador será lo que tratará de apreciar, porque necesita averiguar cómo emplearemos nuestros conocimientos y experiencia para responder a situaciones, resolver problemas, desenvolvernos y conocer además con qué disposición lo haremos.

Aquí debemos trabajar con mucho ahínco, porque no vamos a cambiar como somos pero si podemos identificar que rasgos de nuestra personalidad resultan más eficaces y destacarlos, y cuáles debemos tratar de reforzar.
Pero, ¿sabemos realmente cuáles son los rasgos clave que nos definen?, ¿sabemos en qué situaciones resultamos más eficaces?. Os propongo un sencillo ejercicio para averiguarlo…:
- Coged un papel y dibujad en él una cruz grande. En el vértice superior escribiréis el adjetivo racional y en el inferior emocional. En el vértice izquierdo introvertido y en derecho extrovertido.
- Ahora toca situarnos. Sé que al principio os costará un poco, nadie es puramente racional, ni totalmente emocional, todos tenemos momentos de extroversión y situaciones que nos hacen cerrarnos más. Un consejo, pensad en lo que prevalece (50% - 50% no vale) en vosotros y posicionaros. Primero eligiendo entre "racional" (si os consideráis una persona que se guía por la razón sobre todas las cosas, por los hechos) y "emocional" (si por el contrario vuestro filtro ante la vida son vuestras emociones, los sentimientos). Y luego, entre "introvertido" (si buscáis calidad en lugar de cantidad, necesitáis vuestro espacio en soledad y cuidáis ante todo vuestro mundo interior) y "extrovertido" (si se os cae la casa encima un sábado, si os gusta la gente, necesitáis sentiros parte de un grupo). Si lo habéis hecho estaréis situados en una de las cuatro áreas que forman los vértices.

Racional y extrovertido: Sois personas resolutivas, con capacidad para resolver problemas, iniciativa y comunicación rápida. La sensación de estar perdiendo el tiempo os saca de vuestras casillas, sabéis lo que queréis y lo queréis ya. Por eso mismo sois impacientes y podéis resultar agresivos en momentos de tensión o conflicto.
Emocional y extrovertido: Sois grandes comunicadores, perfectos para gestionar equipos y motivar a los demás, trasmitís vitalidad y cercanía.  Pero cuidado sois muy dispersos, verdaderos ladrones del tiempo y os cuesta mucho escuchar.

Emocional e introvertido: Tenéis gran capacidad de trabajo, fuerte voluntad y un perfil muy bueno para tareas que impliquen atención al público. Trasmitís serenidad pero cuidado ante presión os mostraréis indecisos e incluso os bloquearéis.
Racional e introvertido: Tenéis un perfil técnico, para vosotros el procedimiento, los datos, las reglas y la información son vitales. Sois grandes planificadores, fiables, detallistas y concienzudos pero bajo presión intransigentes y con verdadero pavor a las situaciones nuevas y desconocidas.

Sabed que poca gente tiene un estilo de comportamiento puro, lo normal es que tengamos rasgos pertenecientes a varios de estos perfiles. Sin embargo, con el ejercicio de hoy, hemos identificado nuestro estilo dominante que será lo primero que verán los demás de nosotros. Espero haberos ayudado a conoceros un poco mejor para que podáis aprovechar todo el potencial que lleváis dentro y que muchas veces queda escondido bajo la superficie.

¡ADELANTE!, pero recordad que lo que hundió al Titanic no fue la parte superior del iceberg que estaba a simple vista, sino lo que se escondía bajo la superficie.

2 comentarios:

  1. Muy interesante...Creo que soy una mezcla..
    Gracias por tu comentario en mi blog,si te apetece que nos sigamos:
    natigarciaruiz.blogspot.com

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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