27/5/13

Biografia: Joseph Merrick, "la mente es la medida del hombre".



La semana pasada aparecían dos noticias sobre una cadena de hoteles que no quiso alojar a un grupo de jóvenes discapacitados psíquicos, primero en Almería y después en Peñíscola (Castellón). Viendo los comentarios en internet sobre el tema, hay para todos los gustos. Unos defienden la libertad de la cadena a elegir quién se hospeda o no en sus hoteles, otros denuncian la discriminación sin razón que han sufrido estos chicos. La empresa, por su lado desmiente haber negado a nadie la entrada por su condición de discapacitados físicos o psíquicos sino por falta de habitaciones cuádruples o triples.

Como siempre el mismo hecho, con dos versiones distintas. Sea o no cierto, es demasiado frecuente la discriminación que sufren muchas personas por meros prejuicios o por nuestro miedo y rechazo a lo que desconocemos. Esta noticia me ha traído a la memoria la historia de...
 Un hombre que sufrió discriminación, rechazo, crueldad e incluso un trato inhumano debido a una terrible enfermedad que padecía y a las malformaciones que ésta le producían. Es con diferencia la biografía más triste que se puede escribir pero también es un ejemplo de coraje, valentía y de la grandeza de algunos hombres.

Su nombre era Joseph Carey Merrick, nació el 5 de agosto de 1862 en Londres, pero desafortunadamente pasará a la historia como "El Hombre Elefante". Se cree que pudo haber padecido el llamado síndrome de Proteus, siendo el caso más grave documentado. Comenzó a presentar los síntomas a temprana edad, y a partir de los cinco años la enfermedad ya era más que notoria. Así la parte izquierda de su esqueleto se desarrolló de forma anormal adquiriendo mucho mayor volumen que la derecha y se comenzaron a formar erupciones y bultos de piel.

Su niñez fue difícil como podemos suponer, pero lo que supuso un punto de inflexión para Merrick, fue la muerte de su madre a los 11 años y el matrimonio que su padre contrajo en segundas nupcias. Las malformaciones eran ya espectaculares, y Joseph no contaba con el apoyo y amor incondicional de su madre. Y en su madrasta no encontró más que humillaciones y maltrato.

Trabajo en una fábrica de tabaco y como vendedor ambulante por las calles de Leicester pero sus dolencias  empeoraban y su aspecto era poco más que impactante. No le faltó coraje y valentía recorriendo aquellas calles con su carro y sufriendo gritos e insultos. Acabo escapando de casa a los quince años, y durmiendo en la calle hasta que su tío, Charles Merrick, lo socorrió y acogió en su casa durante dos años. Pero los problemas no cesaron, los vendedores ambulantes denunciaron a Joseph porque les daba mala imagen aducían, y así perdió su licencia para vender.

Ingresó, en contra de los deseos de su tío, para no ser una carga para su familia en la “Leicester Union WorkHouse” a finales de 1879. Una casa de trabajo muy dura que siempre recordó con miedo y horror. Al cuarto año de estar allí, la protuberancia que le crecía en la cara ya le impedía comer y fue operado en "Leicester Infirmary". Fue durante su convalecencia cuando Merrick decidió no volver nunca más a aquel lugar, y cuando a través de un anuncio de un periódico conoció al promotor de ferias Sam Torr y empezó a trabajar para él exhibiéndose por toda Inglaterra.

Fue en 1884 cuando mientras trabajaba para Tom Norman, en un local justo enfrente del "Royal London Hospital", el destino llevaría allí al médico Frederick Treves que fue a ver el espectáculo de Joseph por indicación de unos estudiantes. Impactado con el aspecto de Joseph Merrick,  solicitó hacerle un reconocimiento, lo llevó al hospital y lo mostró a la comunidad científica. Pero como su enfermedad era incurable finalmente tuvo que abandonar el centro.

La exhibición de Norman fue clausurada en 1885 por las autoridades, por inmoral y Joseph marchó con un promotor italiano a Bélgica dado que en Inglaterra no podía trabajar. Pero allí fue peor y el promotor acabó abandonando a Joseph y robándole su dinero. A duras penas pudo volver a Inglaterra escondido en la cubierta de un barco y después en un vagón de mercancías. Al bajar del tren, la muchedumbre comenzó a increparle y rodearle y cuando llegó la policía, Merrick sólo acertó a enseñarles la tarjeta del doctor Frederick Treves que aún conservaba. Treves acudió a la estación y se lo llevó consigo al Hospital.

Las normas del hospital no admitían alojar a enfermos crónicos, pero gracias a un anuncio en prensa que puso el director se recaudaron fondos para costear la estancia de Joseph. Así fue como encontró el que sería su último hogar, y en el que se dedicó a sus dos grandes pasiones, la lectura y la escritura.

Sin embargo, en la mañana del 11 de abril de 1890, a los 27 años de edad, en la etapa más feliz de su vida, Joseph Carey Merrick fue encontrado muerto en su cama. La causa más probable de su muerte, una lesión en su nuca provocada por el desproporcionado peso de su cabeza.

Fue un hombre con coraje, de trato dulce y educado, que sorprendía por su extraordinaria educación y sensibilidad, de vocabulario extenso, inteligencia superior a la media, sabía leer y escribir correctamente; y lo más destacable desprovisto de rencor hacia los que lo maltrataron durante muchos años.

En el museo del Royal London Hospital, ya no se exhibe el esqueleto de Joseph. Cuenta William R. Maples, prestigioso forense estadounidense cómo en 1989, los conservadores del museo le dijeron que Michael Jackson hizo una oferta de un millón de dólares para comprar el esqueleto de Josep (más tarde el artista lo desmintió en una entrevista con Oprah Winfrey en 1993). El museo rechazó la oferta, pero se corrió la voz y aparecieron lejanos parientes de Merrick para reclamar sus restos. Años después el mismo Maples dijo refiriéndose a Josep, 
“…este famoso y singular esqueleto produce una impresión casi física en la vista y en el corazón" William R. Maples

Sobre Joseph Merrick se han escrito novelas, biografías,… y en 1980 su vida fue llevada al cine  por David Lynch en la película "El hombre elefante". Con  John Hurt como Joseph Merrick y un jovencísimo Anthony Hopkins como doctor Frederick Treves. Es una de las mejores películas dramáticas de la historia del cine y para muchos una obra de culto.

Como cierre os dejo el único poema que se conserva de Joseph que añadió unos versos a un cuarteto del poeta Isaac Watts:
Es cierto que mi forma es muy extraña,
pero culparme por ello es culpar a Dios;
si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo
procuraría no fallar en complacerte.

Si yo pudiese alcanzar de polo a polo
o abarcar el océano con mis brazos,
pediría que se me midiese por mi alma,
La mente es la medida del hombre.



6 comentarios:

  1. Hola!

    Has ganado el Premio Liebster Award por tu blog. Enhorabuena!

    http://secretarias-actuales.blogspot.com.es/2013/05/no-hacemucho-que-recursos-ydiscursos-de.html

    Saludos!

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  2. ¡Muchisimas gracias. Noemi!. Como novata en todo esto estoy muy contenta, ahora me toca seguir con las recomendaciones que implica el premio y de mil amores. Y la primera es agradecerte de nuevo la mención.

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  3. Enhorabuena por tu premio y tu excelente post. Sinceramente creía que el hombre elefante había sido una leyenda...Tremendo!!

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  4. Gracias Maribel, desde que ví la película me llamó mucho la atención este personaje y la vida tan dura que llevó. Un abrazo.

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  5. Que pena verdad el ser diferente en cual aspecto físico o emocional hace q rechacemos a personas q ni siquiera conocemos cuantas cosas nos perdemos por ser tontos y egoístas Gracias cris maravilloso artículo

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    Respuestas
    1. Cierto y la vida de este hombre es una buen ejemplo de ello, un abrazo :D

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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