24/5/13

Un hombre honrado.


Mi padre siempre me ha dicho desde pequeña, que..."no es hombre honrado aquel que no ha tenido la oportunidad de demostrarlo", ¡y cuánta razón tiene!. Basta con echar un ojo a nuestro alrededor; para ver como una de las mayores tragedias que vivimos en este país, es que muchos de los que han tenido la oportunidad de demostrarlo, no lo han hecho. 
  “Es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora”. Jules Renard


Los casos de corrupción saltan a la prensa a diario y una ya acaba saturada por una sobreexposición continua, en la que cada caso supera al anterior en desvergüenza y despilfarro. Muchos lo atribuyen mayoritariamente a la clase política, a los representantes públicos, otros a las instituciones en sí, a los agentes sociales, etc. Versiones sobre el tema y culpables hay a gusto de todos, el otro día sin ir más lejos tuve que coger un taxi y en quince minutos que duro el trayecto, el taxista me hizo responsable de prácticamente todo lo malo que nos ocurre simplemente por el hecho de ejercer mi derecho a votar en las pasadas elecciones.

Sin embargo, en mi modesta opinión lo que está ocurriendo es algo muy profundo, algo que no es fácil de reconocer y que siempre será más conveniente ver en el ojo ajeno que en nosotros mismos. Vivimos una época que adolece de falta de valores básicos (sobre todo los de la integridad y la honradez), en la que todo se relativiza, todo vale, e incluso acaba siendo cuestión de la escala con la que medimos las cosas. He visto a gente indignarse por el caso de corrupción del día, y acto seguido, comentar jocosamente como iba a cobrar una ayuda pública que no le correspondía gracias a un favor que le hacia un amigo.

¿Doble vara de medir?, yo diría que sí. Llevamos muchos  años alimentado una gran "burbuja de impunidad", y no importa la escala en la que se realizan las obras, el hecho no cambia y lo que está mal, está mal.

El espíritu crítico tiene que empezar en nosotros mismos y lo que exigimos a los demás debemos cumplirlo también nosotros. Y sino lo hacemos, no vayamos dando lecciones, ni rasgándonos las vestiduras con indignación. El cambio más profundo y más duradero siempre se produce desde dentro hacia fuera.

Y aquellos, que por sus puestos de responsabilidad deben dar ejemplo y tienen potestad para cambiar las cosas a mayor escala, ¡hoy tienen la oportunidad de demostrarlo!. La pregunta es ...¿lo harán?.

Supongo que muchos responderéis que no, y es que cuando la confianza se quiebra es muy difícil recomponerla. Una de las principales barreras para la comunicación es la ausencia de credibilidad de la fuente, digas lo que digas, o cómo lo digas da igual porque tu receptor no admite el mensaje que le quieres hacer llegar, lo rechaza porque no cree en tí. Y eso es lo que nos pasa a muchos cuando nos piden paciencia y tesón, y sin embargo, no podemos más que descreer lo que oímos y negarle cualquier credibilidad al mensaje.
“Para parecer un hombre honrado, lo que hace falta es serlo”. Nicolas Boileau


Y no penséis que la preocupación por la honestidad y virtud del hombre es algo contemporaneo, es una constante a lo largo de nuestra historia. Tenemos que remontarnos muy atrás cuando llovió sobre las ciudades de Sodoma y  Gomorra azufre y fuego desde los cielos al no encontrar hombres justos en ellas que justificase el salvarlas. O detenernos en el siglo IV antes de Cristo en el que el filosofo Diógenes (412 a.C.) fue exiliado de su ciudad natal por una acusación de fraude y trasladado a Atenas. Allí vivió como un vagabundo por las calles, incluso se dice que por casa tenía una tinaja y que sus únicas pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco que abandonó cuando un día vio que un niño bebía el agua con sus manos.

Tanto de día como de noche caminaba por Atenas con una linterna encendida diciendo que “buscaba hombres honestos”. ¡Me parece que mucho tendría que caminar Diógenes por la España actual!.

4 comentarios:

  1. Creo que somos muchos más las mujeres y hombres honrados que los pájaros de cuenta, pero éstos se dejan notar más y están en lo público, con lo cual hacen mucho daño. Hay ciertas cosas que de tanto repetirlas se cumplen. Mejor seguir siendo honestos .

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    1. Totalmente de acuerdo, hay que ir por la vida con honestidad ante todo. No creo en los caminos fáciles y rápidos siempre acaban pasando factura y a los demás se les puede engañar pero a uno mismo no.

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  2. Muy buena reflexión. Estoy de acuerdo con lo que dices. Un saludo

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  3. Siempre será más fácil echar la culpa a los demás de todos que mirarnos al espejo.

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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