22/5/13

¡Quien tonto fue a la guerra, tonto volvió de ella!.


Ayer me reía con mi hijo leyendo un libro de refranes que tengo, me lo regalaron los alumnos de un curso de marketing que dí hace años. Porque como ya os dije en el primer post soy muy mala para recordarlos, aunque me guste mucho utilizarlos.

Los refranes son un verdadero ejemplo de sabiduría popular acumulada a lo largo de la historia. El origen de la palabra "refrán", lo encontramos en las canciones medievales de los trovadores que solían incluir versos que repetían al final de cada estrofa como un "estribillo" y que eran verdaderas sentencias populares.

Ha sido muy difícil elegir los mejores, porque si algo tienen los refranes es el valor práctico, la ironía y la simbología que encierran. 

Todo ello de forma concisa y recogido en apenas una frase. ¡Difícil tarea!, pero aquí tenéis los siete refranes elegidos, espero que os gusten:

"Quien tonto va a la guerra, tonto vuelve de ella". Éste es el que más le gusto a mi hijo y viene a decir que aunque la escuela sea magnifica (como la milicia en una guerra que convertía a hombre tímidos y timoratos, personas capaces de desenvolverse en la vida) las personas rudas y sin entendimiento alguno nunca lograrán aprender nada. ¡Vamos que algunos no tienen remedio!

"Quién pregunta lo que no debe, le responden lo que no quiere". Lo uso mucho en los talleres sobre cómo hablar en público porque pone en evidencia la importancia que tiene elegir bien las palabras antes de hablar. Cuentan que en una cena a la asistió el gran José Ortega y Gasset, un hombre de negocios que estaba sentado justo enfrente del gran filosofo, ansioso por captar la atención de los comensales, se levanto y dijo: "¿Para qué sirve un filosofo?, para nada...Porque seamos sinceros, ¿qué distancia separa a un filosofo de un tonto?" A lo que Ortega y Gasset contesto poniéndose de pie: "Justamente, el ancho de una mesa".

"En martés, ni te canses, ni te embarques". Si buscamos el origen de este refrán está en la Roma clásica y en como los días de la semana tomaron su nombre de los dioses a los que se consagraban. Así el martes correspondía a Marte, dios de la guerra y de la discordía que aseguraba que cualquier proyecto iniciado en ese día acabaría en desastre.

"Dónde una puerta se cierra, otra se abre". Nos recuerda la necesidad de mantener la esperanza ante las desilusiones e imprevistos como el famoso hidalgo don Quijote de la Mancha que en una de sus aventuras se dirige a Sancho diciéndole: "paréceme Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia,..., especialmente aquel que dice: Dónde se cierra una puerta, otra se abre."

"Antes se pilla al mentiroso que al cojo". Una mentira no puede ocultarse para siempre y como prueba de ello, cuentan que un comendador castellano se lamentaba continuamente de la cantidad de mendigos que había cada día en la puerta de su palacio pidiendo limosna, la mayoría cojos o tullidos. Un día el comendador los hizo pasar al patio del palacio y allí soltó una vaquilla. Los que de verdad estaban heridos o tullidos se refugiaron en los soportales mientras que la gran mayoría salió corriendo. De este modo cuentan que el comendador supo que en su villa había más holgazanes que cojos a los que siguió alimentando. 

"Tanto decís, que creo que mentís". Un refrán que alerta contra los habladores que exageran todo lo que cuentan y que acaban creyéndose sus propias mentiras. Fue Roger Moore, el actor que interpretó en muchas entregas de la saga al Agente 007 el que dijo en una entrevista "... no me gustan las entrevistas porque siempre tengo dificultades para recordar las mentiras que conté en las anteriores".

"Dime de que presumes y te diré de que careces". El vanagloriarse frente a los demás y exagerar nuestras virtudes no hace sino confirmar lo que de hecho carecemos. Cuentan que el gran sabio Demóstenes era tan vanidoso que era capaz de seguir por la calle a aquellos que le saludaban para tratar de escuchar lo que decían sobre él, de ahí viene la famosa frase... "Demóstenes, que era tan diestro en convencer a los demás, era incapaz de corregirse a sí mismo".

Cuando estaba seleccionando los refranes, llegado este punto dudé si seguir para no incluir demasiados, y de repente leí el nº 24 que dice "ante la duda, la lengua muda". Así que haciendo caso de la sabiduría popular me despido por hoy.

¡Hasta mañana!.

4 comentarios:

Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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