16/5/13

Fábula "Los hijos del Labrador".


A veces, cuando me detengo a analizar muchos de los temas de actualidad, me invade una sensación de abatimiento. Porque parece mentira que con la que nos está cayendo encima, te acabes quedando con la impresión de que cada uno vamos en un barco distinto. Los agentes sociales, económicos y políticos de este país viven unos de espaldas a los otros y así difícilmente avanzaremos. Y a nivel privado, también tenemos mucho camino por avanzar, nos hace falta más solidaridad y buena disposición hacia los demás.

En estas situaciones es bueno simplificar y echar mano del acerbo popular o de clásicos que siguen vigentes en nuestra realidad. Por eso, hoy os traigo una fábula, una de esas historias que con su sencillez son capaces de explicar los conceptos más complejos. Nos ponen en evidencia y sacan los colores a menudo, pero ahora mismo eso es lo que hace falta.

Y para fábulas las de Esopo, famoso escritor griego (Aísōpos, Aesopus, Aesop) que vivió alrededor del 600 a. C. Sus fábulas se utilizaban como libros de texto en las escuelas griegas y Platón dice que Sócrates se sabía de memoria sus apólogos. Dentro de estas fábulas he localizado una que se llama “Los hijos del Labrador” que sirve para ilustrar lo descrito.


“Los hijos del Labrador”

La fábula habla de los hijos de un labrador que vivían en desunión; se llevaban mal entre sí y peleaban constantemente. Las exhortaciones eran inútiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvió darles una lección con la experiencia.

Un día les llamó a todos y les mando traer una gavilla de varas. Cumplida la orden, colocó todas las varas juntas e hizo un haz y les dijo que las rompieran. Uno tras otro fueron probando y se esforzaron por romperlas; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces el padre desató el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fácilmente.

- ¡Ahí tienen! les dijo el padre-. Si también ustedes, hijos míos, permanecen unidos, serán invencibles ante sus  adversarios; pero estando divididos serán vencidos uno a uno con facilidad.

¡Nunca olvidéis hijos mios, que en la unión se encuentra la fortaleza!.

Ésta es la filosofía que debería guiar nuestros pasos en días como los actuales, porque estamos obligados a entendernos. En comunicación, decimos que hay tantas versiones de un mismo mensaje como actores intervienen en el proceso de comunicación. Pero por muchos aspectos que condicionen nuestra interpretación de los hechos, sean cuales sean nuestros intereses, o las barreras que estemos  encontrando, hay una realidad que prevalece sobre todas las demás y es que todos debemos asumir nuestra parte de responsabilidad si queremos llegar a comprendernos. 

Ya no vale el ¿me habéis entendido?, deberíamos empezar a entonar el ¿me he explicado?.

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Gracias al coomentario de M. F. comparto con vosotros esta escena de una pelicula de David Lynch que incluye una versión de esta fábula.

6 comentarios:

  1. Buena idea tuya y buena fábula de Esopo.

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  2. Muy acertada la fábula. Creo que hoy en día nos falta más solidaridad y menos egoísmo...

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    1. Totalmente de acuerdo contigo, pero a mucha gente le gusta demasiado mirarse el ombligo.

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  3. Sí, muy acertada la fábula... qué falta hace lo que dices.

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    1. Y al menos esto si esta en nuestras manos conseguirlo.

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Quiero agradeceros que visitéis mi pequeño rincón. Vuestros comentarios me animan a seguir cada día. Un abrazo :D

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